![]() |
|
| Ayuda | Nuevo usuario |
|
|
Herramientas | Visualización |
|
#1
|
|||
|
|||
|
Cuando me separé de mi mujer decidí que ya que estaba buscando, no me importaría probar algo nuevo. Descubrí que el deseo por uno u otro sexo no se tiene, sino que se cultiva. De repente me ponía hacerme fotografías desnudo y colgarlas en la página de contactos de Chueca.com (estaba bastante cachas, hacía 2.000 metros diarios en la piscina) pensando que algunos hombres se iban a poner salidos cuando se las mandara; o mirarme en el espejo, despertando un narcisismo que no pensé que tuvierar; o ver algunas de las fotografías que te mandaban tus contactos. Yo era bastante selectivo, me gustaban los tíos delgaditos de alrededor de 45 (la edad que tenía entonces). Valoraba que les gustara escribir, lo que indicaba que se podía hablar con ellos. Rechazaba al 90% en cuanto veía sus fotos.
Una tarde quedé en su casa con un tío que estaba bien, nos tomamos unos vinos, hablamos de nuestras vidas, nos fumamos unos porros, nos fuimos acercando (me extrañó no sentirme nervioso), nos besamos, nos desnudamos a la luz de una vela, nos fuimos a la cama y lo hicimos. Nunca pensé que pudiera desearse tanto a alguien; que pusiera tanto pensar “estás con tío, tú que eras heterosexual de toda la vida, y te lo estabas perdiendo”; que pudiera excitarme tanto que me tocaran los pezones; lo rico que es chupar cosas duras; o que te toque alguien que sabe milimétricamente, porque está sintiendo justo lo mismo que tú, donde y cómo acariciarte. ”Los que empiezan no follan: hacen el amor”, me dijo mi amante. Me puso un notable cuando le pregunté que si estaba aprobado. Repetí con el chico. Nos fuimos a una playa desierta a la que había que llegar haciendo senderismo extremo, tomamos el sol desnudos, nos hicimos un canuto, nos bañamos, nos secamos al sol y lo volvimos a hacer. Algo tan bueno no podía está prohibido. Lo dejé porque ese chico quería un novio, y yo no estaba dispuesto a salir de ningún armario. Ni siquiera me consideraba dentro. El segundo fue puro lenguaje del cuerpo. Nos gustábamos. Esta vez decidí probar por detrás, temerario de mí. O soy de natural estrecho, o el chico no me supo abrir. Una vez para probar, vale, pero el infinito aprendizaje para ensanchar se lo regalo al que le guste. Decidí volver a cultivar mi faceta heterosexual. Tuve muchas citas para tomar café, tres confidentes a distancia con las que intercambiaba largas cartas por correo electrónico, un ligue de una noche, el divorcio, y una aventura con la chica de…, prolongada durante varios fines de semana y puentes más, interrumpida porque no soportó que entretanto me estuviera tirando a mi ex-mujer, y otra aventura con una chica encantadora que acabó convirtiéndose en pareja estable. Cuatro años después, por simple curiosidad, no me apetece hacerme viejo sin antes volver a probar lo que es estar con otro hombre. Suelo ir a tomar el sol a playas nudistas. Me pone que me miren los chicos. A ver si quedamos. |