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Kosovo, un precedente alarmante
William Ratliff y David Oppenheimer * STANFORD (AIPE).- Milosovic es un criminal sanguinario, pero la OTAN es culpable de haber infligido mucho más daño moral, político, económico y a las relaciones internacionales que el daño evitado por su intervención militar. Ya se escuchan petulantes declaraciones de victoria desde la Casa Blanca y disparates como el editorial del Washington Post afirmando que la guerra en Kosovo prueba que occidente "no tolerará crímenes contra la humanidad". Todavía no ha calado entre los estadounidenses ni los ingleses las inevitables repercusiones internacionales, como tampoco la hipocresía de una guerra "moral" que causa la muerte de tantos civiles. Quienes criticamos las acciones en Yugoslavia no somos aislacionistas ni antimilitares. Simplemente mantenemos que la OTAN no logró el objetivo de contener a Milosovic a un costo aceptable para nosotros y mucho menos para los demás. Y como prueba de esto: · El objetivo anunciado por la OTAN era proteger a los kosovares albanos, pero estos fueron traicionados. Se le dio la excusa a Milosovic para acelerar exponencialmente la represión. La destrucción llevada a cabo por los serbios y por la OTAN dejó a millón y medio de kosovares albanos sin nada a qué regresar. Aquellos más impacientes en regresar son jóvenes impulsados por sentimientos de venganza. · El deseo y la capacidad de la OTAN de reconstruir Kosovo y devolver a los refugiados a sus hogares decaerá a la medida que estadounidenses y europeos se vean abrumados por las pugnas locales y el costo de miles de millones de dólares. · Durante meses, la OTAN mató a ciudadanos inocentes, serbios, kosovares y chinos, en parte por atacar desde 15.000 pies de altura. · Los bombardeos de la OTAN precipitaron oleadas de refugiados y otros desastres que han desestabilizado la región más, en términos políticos y económicos, de lo que hubiera podido lograr Milosovic por su propia cuenta. · La guerra le ha ganado antipatías y enemigos a Estados Unidos no sólo en Rusia y en China sino en muchas otras regiones del mundo. · La invasión de la OTAN a una nación soberana es una burla a las leyes internacionales, especialmente en lo relativo a los países pequeños. · La guerra incentivará la proliferación de armas, incluyendo armas nucleares, entre naciones que teman ser víctimas potenciales de la OTAN. Es también posible que surjan nuevas alianzas defensivas en preparación contra futuros ataques de la OTAN. Si Kosovo es considerado una "victoria", servirá de modelo para lo que el primer ministro Tony Blair ha llamado "cruzadas morales" para "enderezar injusticias" alrededor del mundo. Muchos occidentales y casi todos los no-occidentales verán esto como inaceptable arrogancia. Y debemos recordar que las cruzadas de la Edad Media, aunque tuvieron una inspiración moral, terminaron siendo incursiones fanáticas, intolerantes y extraordinariamente destructivas. Si estas "cruzadas" se repiten a menudo, el siglo XXI podría resultar aún más violento y destructivo de vidas humanas que el siglo XX. © |
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#2
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Hubo otra foto antes de la foto de la tortilla, en la historia de la escuela sevillana de "los autoproclamados socialistas", como decían entonces las notas de la Brigada Político-Social de la Policía franquista.
Pero esa otra foto anterior a la foto de la tortilla no tuvo carrete, ni papel, ni cámara de Manuel del Valle manejada por Pablo Juliá. Fue la imagen que los amigos de González tenían entre los grupos de oposición al franquismo. Eran "los del despacho de la calle Capitán Vigueras". Los abogados más o menos laboralistas agrupados en torno a González, que defendían a los obreros de Loscertales en San Jerónimo y de Cerámicas Bellavista, que estaban especializados en despidos improcedentes por cuestiones sindicales y en aquellas huelgas que el franquismo disfrazaba de "conflictos colectivos". Aproximadamente, los de esta foto anterior a la foto de la tortilla eran rojos. Pero no rojos maoístas como Pina López Gay, ni rojos carrillistas como Amparo Rubiales. Eran rojos europeos, rojos dentro de un orden. Rojos que no querían cambiar ese orden ni comprometerse en exceso en la ruptura democrática que pedía todo el mundo... menos los del despacho de Capitán Vigueras. Los del despacho de Capitán Vigueras se trabajaban sobre todo las relaciones internacionales. No acababan de llegar de Francia, invitados por el Partido Socialista Francés, cuando emprendían viaje a Italia, invitados por el Partido Socialista Italiano, para ir luego a Portugal, invitados por el Partido Socialista Portugués. A los comunistas, a los carlistas autogestionarios de Carlos Hugo, a los de Comisiones Obreras, la Policía les denegaba el pasaporte, por rojos, y no podían ir ni a la esquina. A los del despacho de Capitán Vigueras, en cambio, no solamente les daban el pasaporte, sino que incluso forrado en piel de Ubrique, en piel de futura cartera ministerial. Los de la Social, como tenían información, sabían con quién se gastaban los cuartos y de quién dependerían en el futuro las habichuelas de sus hijos, y los ejemplos de la Pide portuguesa estaban demasiado cercanos como para jugarse la carrera. Los del despacho de Capitán Vigueras, protegidos de Bonn, niños bonitos de la Embajada Americana, fueron casi todos a Estados Unidos, invitados por el departamento de Estado como futuros líderes de la democracia española. Los americanos apoyaban a Franco, pero como sabían que aquello no iba a durar mucho, hacían como los del Opus, que tenían extendidas sus redes tanto dentro como fuera del régimen, extramuros, que decía entonces Emilio Romero en la Tercera Página de Pueblo. De ahí que a los que tuvimos esta imagen de la escuela sevillana del autoproclamado socialismo antes de la foto de la tortilla no nos sorprendiera nada que, llegados al poder, una vez asomados a la ventana del Palace, una vez desprovistos del traje de pana, se proclamaran atlantistas. Aquel "Otan, de entrada no" estaba escrito con errata. Era en verdad "Otan, de entrada no sé cómo decirte..." Era en verdad "Otan, de entrada, ¿qué quieres que te diga?" Era en verdad "Otan, de entrada, ¿cómo te diría yo?" Era en verdad "Otan, de entrada, adiós, que luego te lo cuento." Y lo que nos contaron fue lo que nos tenían que contar. Que vayamos todos juntos y yo el primero por la senda atlética de la OTAN, de los americanos, y de lo que guste mandar la Trilateral. Contemplado todo desde la perspectiva de la calle Capitán Vigueras hay que decir que los autoproclamados socialistas serán todo lo que ustedes quieran, menos una cosa: no son en absoluto desagradecidos. El que no tiene padrinos no se bautiza, y éstos se bautizaron de poder gracias a que respondían al modelo de transición española dibujado por la Casa Blanca y el Pentágono, por la CIA y por la Trilateral, y llevado a la práctica desde Alemania, teniendo al gobierno de Bonn y al Partido Socialdemócrata alemán como cabeza de puente para que en España no ocurriera lo que pasó en Portugal. Anda que no le sacó nada el PSOE al miedo de los americanos y de los alemanes por los clavelitos dichosos de la revolución de Portugal... Nos metieron en la estructura militar de la OTAN, jugaron al tejo con el lema comunistas de OTAN, no, bases fuera", y nos dejaron las bases bastante dentro, nada menos que en el corazón de aquella Andalucía cuya banderan arrebataron a los oficialmente andaluciustas, torpes como la UCD en el timo de la estampita del 28-F que a Andalucía le valió, entre otras cosas, la perpetuación de Morón y de Rota. Y todo porque como son bien nacidos, nacidos en el despacho de la calle Capitán Vigueras, son agradecidos, y pagaron todas las deudas de OTAN a sus antiguos protectores. Algunos como Javier Solana lo agradecieron hasta tal punto que se apuntaron en el banderín de enganche de la Legión Extranjera de la OTAN, y ahí lo tienen, bombardeando criaturas. Aquel Capitán Vigueras es ya por lo menos general de cuatro estrellas... |