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Por JULIO CARO BAROJA
Que "Olentzaro" es carbonero de profesión se cree en todos los pueblos que rodean a Vera y Oyarzun. En Elduayen sólo dicen que aparece con la cara tiznada . Pero es significativa la creencia , así como la referida de Berastegui, en donde se afirma que va cargado de árgoma, con una hoz en la mano. Siempre está relacionado de todos modos con el FUEGO. Ahora vamos a decir algo acerca de sus representaciones. Figurado por un mozo, un niño o un monigote. Esto en las comparsas de cuestación. En 1934, en Vera vi un "Olentzaro" niño y un "Olentzaro" mozo. En Oyarzun los niños hacían un monigote al que paseaban de día. Un monigote grotesco. Los mozos postu]aban de noche con otro monigote, o uno de ellos disfrazado, tiznado, con su pipa en la boca y su faroL Esto se ve en otros muchos pueblos: Elduayen, Pasajes, Andoaín, Tolosa. Pero hay casos donde "Olentzaro" tiene destino particular: "En Leiza (Navarra) -dice Barandiarán -colocan por Nochebuena en los balcones o en las ventanas un monigote vestido de pantalón, o sayas. que, dicen, representa a "Orantzaro", y Azkue, hablando de Araquil, dice lo mismo . Antes de dar un intento de interpretación de todos estos datos conviene hacer algunas observaciones sobre el origen del nombre "Olentzaro" y sus variantes. El primer autor de los que conozco que da una etimología de esta palabra es el cronista guipuzcoano del siglo XVII Lope Martínez de Isasti, que dice: "A la noche de Navidad (llaman) Onenzaro, la sazón de los buenos; otros llaman Gavon, noche buena" . Las dos formas las repite Larramendi, en el siglo XVIII, en su diccionario. La que interesa con el artículo, es decir, "Onenzaro-a". "Aro" o "zaro" es palabra muy conocida, que viene a significar época, período o sazón, como pone Isasti; aparece en muchos compuestos, y hay un grupo de meses en los que no entra "il" como componente, y que se forman con "zaro", "aro", como "ostaro-a" "garagarzaro-a", etcétera. Pero "zaro" también puede significar noche, como notó Campion, tomando el dato del citado "Diccionario" de Larramendi. Siguiendo, pues, en parte a Isasti y en parte a Larramendi, Campión da como más pura la forma "Onentzaro" y traduce perfectamente por algo parecido a Nochebuena, noche de los buenos. Azkue dice que "Onenzaro" es literalmente época de lo bueno. Pero hay motivos para pensar que la primera parte de la palabra sea "Olen". "Oran", "onen", "oron", son variantes debidas a la existencia de permutaciones fonéticas tan conocidas como las de 1 : r, n : r, y probablemente nada tienen que ver con "ona:"=lo bueno. Creo que la etimología de Isasti y de todos sus seguidores es popular, más bien piadosa que científica, y que está basada, en parte, en el recuerdo de la palabra castellana Nochebuena. En un estudio -que por otra parte es algo arbitrario- debido a fray Eusebio de Echalar, me parece que está señalada la verdadera etimología de "Olentzaro". Por eso voy a rehacer parte de la argumentación de este autor con un poco de claridad . Partiendo de la significación doble de "zaro"=tiempo y noche, el Padre Echalar dice que "Olentzaro" tiene un sentido y "Onentzaro" otro. "Olentzaro" lo relaciona muy justamente con la fiesta de la O, según mi parecer. En el Concilio X de Toledo, que tuvo lugar el año 656, en el primer cánon se estableció la fiesta de la Expectación el 18 de, diciembre: "Sancitur ut ante octavum diem, quo natus est Dominus, Genitricis quoque eius dies habeatur celeberrimus..." . Esta fiesta, que es sin duda la más antigua de todas las dedicadas a la Virgen por la iglesia occidental , en la Edad Media se funde con la costumbre de cantar las "Antiphonae majores", antes y después del "Magníficat", que comienzan todas con O, y que son siete, empezándose con la primera el día 17 de diciembre, es decir, la víspera de la Expectación, y acabándose el 23, poco antes del Nacimiento. Las "Antiphonae" comienzan así: , "O Rex..." , "O Emmanuel...". En cualquier misal pueden verse. Estas antífonas han originado probablemente la advocación, tan popular en España, de Nuestra Señora de la O, aun cuando el padre Pedro de Rivadeneira, en su "Flos Sanctorum", dice que es ceremonia privativa de la Iglesia de Toledo la de que cuando se concluye la oración de las vísperas de la Expectación, todos los eclesiásticos que están en el coro lancen grandes voces en señal de ansia, pronunciando la letra O, y pudiera llamarse así también por esto. Mas, por otra parte, y esto es lo interesante, debemos tener en cuenta que a dichas antífonas el pueblo de Francia les llama, o ha llamado, "les o de Noil", y de aquí salió en la Edad Media la denominación de "LES OLERIES"=la época de las O, que en vascuence es exactamente "Olentzaro-a" . Si la fiesta de la Virgen de la O es típicamente española, la fiesta de "les oleries" se ha celebrado en Francia particularmente, con formas dignas de estudiarse. Creo, pues, que la clave de la palabra ya se ha hallado. .Las canciones de cuestación de "Olentzaro" en las que aparece el personaje como embajador son, en cierto modo, equivalentes a los cristianos "O de Noil" de Francia. El vascuence de algunas coplas es evidentemente muy moderno, por otra parte. Hay en ellas palabras y aun frases enteras, que revelan una influencia considerable del castellano, e incluso un especiar conocimiento de esta lengua, impropio de las gentes de los caseríos, como, por ejemplo, decir "parte emathera" o "embajadoria", Otros castellanismos más vulgares son: "entendimentu", "pipa", "kapoya", "paria", "merendatu", "botilla", "portuna", "tristia", "arropak", "konso]atu" e "intentziyua". Pero ¿ quién era el gigante carbonero de numerosos ojos rojizos, que andaba con una hoz, que se calentaba con el tronco de Navidad, representado por un muñeco de paja que en casos ardía, como en Lesaca? Creer que su personalidad se ha formado sobre la costumbre cristiana es una candidez. Si prescindimos de las canciones de cuestación, nos quedan una serie de datos suficientes para pensar que estamos ante un caso típico de esfuerzo de CRISTIANIZACIÓN DE UN MITO y de unas costumbres viejísimas. Las coplas modernas, llenas de palabras castellanas, de pueblos relativamente grandes, como Oyarzun, Vera y Lesaca, nos hablan de un tipo borracho y glotón que se transforma de repente en el anunciante del nacimiento de Cristo. Las creencias y supersticiones de los mismos pueblos nos hablan de un ser misterioso y terrible. Nuestro "Olentzaro" es, en humilde, algo semejante al Dionysos griego, que en las "Bacantes" de Eurípides y en tradiciones antiguas es una divinidad terrorífica, y en "Las ranas" de Aristófanes es un tipo grotesco. Indudablemente, la necesidad de burlarse de los dioses ha existido en la Humanidad desde hace mucho, y un estudio de los elementos cómicos en el paganismo podría ser muy provechoso. Pero parece que el carácter burlesco siempre es secundario, hasta que no hay partes interesadas en exagerarlo. La religión católica ha podido tener interés en ridiculizar mitos en más de un caso. Los ejemplos clásicos de ridiculización se hallan en los padres de la Iglesia que se aprovechan de los escritos dé autores satíricos, escépticos y mordaces como Luciano, que pusieron en solfa a las divinidadespaganas. Vamos a intentar aclarar el carácter mítico primitivo de nuestro gigante vasco. En primer lugar insistiremos en que la fiesta y mito de "Olentzaro" entran de lleno en el grupo de las típicas fiestas del solsticio de invierno. Los exégetas y críticos católicos han comprobado que el poner la fiesta de la Natividad de Cristo en la época del solsticio de invierno obedece a un sentimiento de rivalidad con el mithraismo. Tal es, por ejemplo, la tesis' que insinúan monseñor Duchesne y el abate Vacandard . Mithra, el sol invicto, que en el siglo nI adquiere una extraordinaria popularidad en el Imperio romano, tenía también la fiesta dedicada a la conmemoración de su nacimiento -el "Natalis invicti"- el 25 de diciembre, el día en que se reputaba que el sol comenzaba a crecer, a renacer. Cristo mismo, en muchos casos, es llamado sol, y como sol es anunciado el MesÍas en los textos proféticos. Hay veces en las que los padres de ]a Iglesia hablan claramente, no del nacimiento de Mithra, sino del de el sol . Sería vano e inexacto querer reducir todas las formas del CULTO AL SOL que se encuentran en el solsticio de invierno a vestigios del mithraismo. El folklore europeo y la filología nos muestran la existencia en esa fecha de cultos solares variados, con una raíz indoeuropea arcaica, siendo el mithriaco uno de tantos. Con relación a España en particular, donde el mithraismo tuvo poco desarrollo, los vestigios que hallemos nos podrán servir para seguir por otros derroteros . Atendiendo a las ideas míticas que se tienen en los caseríos de "Olentzaro" y prescindiendo de los rasgos cristianos, podemos definirlo así: "Gigante que se cree que baja a los hogares en la Nochebuena, a las doce en punto, para calentarse con el tronco que arde en el hogar aquel día. Dicen que tiene los ojos sanguinolentos, rojos, y tantos como días tiene el año, más uno. Es carbonero de profesión, lleva la cara tiznada y una hoz en la mano. A veces se le representa por un maniquí de paja, que luego es quemado, y se le atribuye un carácter medio terrorífico, medio grotesco." Encontramos, pues, en primer lugar, que "Olentzaro" está relacionado de un modo estrecho con el tronco de Navidad, al que en Oyarzun se llama "Olentzaro-enborr". Úlima edición por tellagorri fecha: 8/Jan/06 a las 18:06. |