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#1
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Algunos de los que firman artículos para «la causa de liberación nacional» comulgarían con ese sector de la izquierda abertzale que disiente, tímidamente eso sí, de los asesinatos de ETA, de la ekintzas que dirían, porque EMPAÑAN LA CAUSA.
Disiente aunque con matices. Esta corriente pseudocrítica, cuyo bulto no me atrevería a cifrar, estaría de acuerdo en que la democracia no existe en Euskadi por la opresión que sobre ella ejerce una España que aún no ha transitado fuera del franquismo. Y también suscribiría el axioma de que hay que libertar al pueblo vasco, ése que transmuta en sujeto político e histórico el plan Ibarretxe , para que pueda hablar sin ataduras en Europa un euskera masacrado por España y autodeterminarse al fin y por siempre jamás. Argumentos bastante similares a los exabruptos victimistas de ETA durante treinta años, vaya. Con todo, los críticos serían comprensivos con ETA porque entenderían que, sin su reto de sangre a los españoles, la Vasconia araniana no habría llegado donde está, en las inmediaciones de la ruptura, del soberanismo, de la comunidad asociada y libre. Tal vez no condenarían a ETA porque la organización constituye ese reducto de gudaris sacrificados que, renunciando a la comodidad de sus vidas en el baserri y arropándose en la clandestinidad, han entregado sus destinos a la noble empresa de la liberación nacional de Euzkadi, perdón, de Euskal Herria. Pues verán, ETA son las siglas de un conglomerado de asesinos. Han matado a personas con bombas y con pistolas, las han mutilado con cartas de vocación asesina, por dinero las han secuestrado hasta ahogar sus alientos comprimiéndolas en la oscuridad de agujeros infectos, las han arrodillado en descampados con las manos atadas a la espalda y disparado a traición. Después han reivindicado, prostituyendo el euskera en cada comunicado, los atentados en nombre de una causa independentista de la que se han apropiado, que han venido parasitando sin que siquiera los secesionistas contrarios a la violencia alzaran (¿alzárais?) una voz. Porque, a ver si conseguimos aclararnos, en ninguna de mis reflexiones he vertido cuestionamiento alguno sobre el nacionalismo como ideología, ni siquiera contra el independentismo como modelo político. De momento. Y no ha sido porque no tenga un pálpito sobre su aldeanismo, sino porque entiendo que únicamente el nacionalismo es ilegítimo cuando se enrosca en el totalitarismo, cuando vira hacia la imposición etnicista o la obligación sectaria. Andrés Montero Gómez, EL CORREO, 15/8/2003 |
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#2
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No les convencíamos. Ellos querían el progreso, la comodidad, la prosperidad. Naturalmente.
Asfaltar las calles era un detalle que significaba todo eso. Nosotros, como luego harían tantos “progres” por el mundo adelante, ya encuadrados en tinglados de poder creciente, les decíamos que el progreso era malo, que iba a destruir su modo de vida ancestral, el cual era mucho mejor que el nuestro. “Progres” contra el progreso... de los demás. Sólo el occidental harto de prosperidad y cansado de su propia cultura se permite decirles a los otros que deben despreciar ambas cosas. Y cae en la contradicción y la arrogancia de darle lecciones a esas “otras culturas” que tanto dice amar. No quieran ser ustedes como nosotros, oigan, que lo suyo es mejor. La mayoría no traga, claro. > Concalma ha escrito: > Algunos de los que firman artículos para «la causa de liberación nacional» comulgarían con ese sector de la izquierda abertzale que disiente, tímidamente eso sí, de los asesinatos de ETA, de la ekintzas que dirían, porque EMPAÑAN LA CAUSA. > > Disiente aunque con matices. Esta corriente pseudocrítica, cuyo bulto no me atrevería a cifrar, estaría de acuerdo en que la democracia no existe en Euskadi por la opresión que sobre ella ejerce una España que aún no ha transitado fuera del franquismo. > > Y también suscribiría el axioma de que hay que libertar al pueblo vasco, ése que transmuta en sujeto político e histórico el plan Ibarretxe , para que pueda hablar sin ataduras en Europa un euskera masacrado por España y autodeterminarse al fin y por siempre jamás. > Argumentos bastante similares a los exabruptos victimistas de ETA durante treinta años, vaya. > Con todo, los críticos serían comprensivos con ETA porque entenderían que, sin su reto de sangre a los españoles, la Vasconia araniana no habría llegado donde está, en las inmediaciones de la ruptura, del soberanismo, de la comunidad asociada y libre. > > Tal vez no condenarían a ETA porque la organización constituye ese reducto de gudaris sacrificados que, renunciando a la comodidad de sus vidas en el baserri y arropándose en la clandestinidad, han entregado sus destinos a la noble empresa de la liberación nacional de Euzkadi, perdón, de Euskal Herria. > > Pues verán, ETA son las siglas de un conglomerado de asesinos. Han matado a personas con bombas y con pistolas, las han mutilado con cartas de vocación asesina, por dinero las han secuestrado hasta ahogar sus alientos comprimiéndolas en la oscuridad de agujeros infectos, las han arrodillado en descampados con las manos atadas a la espalda y disparado a traición. > > Después han reivindicado, prostituyendo el euskera en cada comunicado, los atentados en nombre de una causa independentista de la que se han apropiado, que han venido parasitando sin que siquiera los secesionistas contrarios a la violencia alzaran (¿alzárais?) una voz. > > Porque, a ver si conseguimos aclararnos, en ninguna de mis reflexiones he vertido cuestionamiento alguno sobre el nacionalismo como ideología, ni siquiera contra el independentismo como modelo político. De momento. > Y no ha sido porque no tenga un pálpito sobre su aldeanismo, sino porque entiendo que únicamente el nacionalismo es ilegítimo cuando se enrosca en el totalitarismo, cuando vira hacia la imposición etnicista o la obligación sectaria. > Andrés Montero Gómez, EL CORREO, 15/8/2003 > |
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#3
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Eufórico de cacareos el gallinero del anti-americanismo, tanto que hoy hasta he leído a un columnista de «El Mundo» que culpa a Bush de que en verano HAGA CALOR, el apagón de Nueva York ha sido CELEBRADO como si de una bofetada calculada al imperialismo se tratase.
No deja de ser curioso, ese anti-americanismo basado en el resentimiento del derrotado, derrotado de la Guerra Fría, mayormente, que busca su revancha en sucesos tan casuales como un apagón de luz. |
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#4
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Queremos el aire acondicionado, la lavadora, la secadora, el lavavajillas y todos los artilugios modernos que hacen la vida tan cómoda, pero rechazamos terminantemente que se construya una sola central hidroeléctrica, térmica o nuclear más, como rechazamos los tendidos de alta tensión cerca de nuestras casas.
¿Cómo van a moverse entonces todos esos aparatos? ¿Cómo va a transportarse la electricidad que necesitan? ¿Cómo no van a producirse cada vez más apagones, cortes, deficiencias de suministro? ¿Qué proponen, que se utilice la energía producida por los rayos? Y lo que digo de la electricidad sirve para el agua o cualquiera de los elementos vitales. No hace falta ser un ecologista para comprender que gastamos diez veces más agua que nuestros padres. Pero si algún gobierno trata de hacer un pantano o lograr un trasvase : SE LA ARMAN. Con la vivienda, tres cuartos de lo mismo. Queremos una casa para nosotros solos, con jardín y piscina a ser posible. La queremos, además, alejada de las urbes, cerca de un bosque. Pero ¿quién cuida de ese bosque ? Y luego, ocurre lo que ocurre. |