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El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha hecho suya la «doctrina Zorrilla», y es lógico que así sea porque este juez en diminutivo preside ese alto Tribunal.
¿Qué otra institución judicial en el ámbito del Estado español está más obligada que el Tribunal Vasco a asumir y aplicar la doctrina de su presidente? Es obvio que nadie. Si su propio Tribunal no la aplicara, ¿cómo podría pasar la incontestable «doctrina Zorrilla» a la virtualidad de su aplicación práctica tras el ejercicio brillantísimo de su exposición teórica? Y de otro lado, ¿no es cierto que la aplicación inicial de la «doctrina Zorrilla» autorizó la manifestación de Donosti-San Sebastián, que motivó los reconfortantes vivas a Eta, los compasivos clamores a favor de los asesinos encarcelados y el acto histórico de la heroica quema de la bandera de España mientras el glorioso etarra Otegui se tapaba las narices para no aspirar el mal olor? Pues loor a la doctrina. Dice el juez en diminutivo que el Ministerio Fiscal no es quién para interponer un recurso contra la autorización de la manifestación. El Ministerio Fiscal, que se calle y que se aguante. La actividad administrativa no puede ser objeto de impugnación. Olé los jueces con las puñetas bien puestas. Y además, el derecho de manifestación debe prevalecer sobre la prevención de incidentes, que incidentes y sólo incidentes fueron los actos de la manifestación donostiarra, y eso de hablar de enaltecimiento del terrorismo y ultraje a la bandera son ganas de enredar. Prever que la manifestación de Bilbao va a cometer los mismos «incidentes» que aquella, puede suponer un juicio temerario si no una ofensa, injuria o calumnia contra los pacíficos y ejemplares ciudadanos que la organizan. ¡Viva el juez Zorrilla! ¡Viva el magistrado en diminutivo! ¡Viva el Defensor del espíritu de las leyes! ¡Viva el Cid del Derecho español! Que su nombre figure por encima de los más ilustres de nuestra historia jurídica: Sáenz de Andino, Alonso Martínez, Antón Oneca, Montero Ríos, Felipe Clemente de Diego, Castán Tobeñas, Jiménez Asúa, Ferrer Sama, etc. Es una pena para todos y una catástrofe para la administración de justicia que se halle cercana la fecha de jubilación de Zorrilla. Esperemos que el PNV le busque una canonjía, prebenda o mamandurria como premio a su talento y laboriosidad. Yo seré uno de los primeros en felicitarle. Bueno, mejor me adelanto y me quito de ese cuidado. Ya está. POR JAIME CAMPMANY |