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Cómo están las cosas
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  #1  
Viejo 10/nov/03, 22:10
concalma
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 184
Predeterminado Cómo están las cosas

Por el lado nacionalista, sólo tiene las ideas claras ETA.

El PNV (y sus criados) son demasiado serviles al dinero como para apostar por nada en serio. No arriesgan y no lo harán, salvo cuatro pijadas como esta tontería del planecillo que no irá a ninguna parte.
Traicionan al proyecto nacionalista y esto les pasará factura antes o después (ETA) como es lógico.
Estos señoritos burgueses del PNV (llamémosles "vasquitos de misa dominical") están haciendo una maniobra de distracción de cara a ETA, pero saben perfectamente que no llegarán a ninguna parte.
Tampoco les interesa para no perder sus prebendas, enchufes y mamoneo al por mayor. O sea, ruido aparente para distraer, pero sin apostar absolutamente nada.
Lo que no entiendo del todo es que ETA esté cayendo en su aparente trampa. Y para los tontos de IU-EA las cuatro migajas que quedan.

Por el lado no nacionalista tenemos a los del PP, que en general lo tienen claro y a los del PSOE, cuyos votantes también lo tienen, pero cuya cúpula actual (muy apegada a las prebendas que persiguen EA e IU y que disfrutaron hasta hace poco ellos mismos) también quiere un trocito del pastel. O sea, "tocar pelo": pasta, dinero, como todos políticos, que es en el fondo a lo que juegan todos.

¿Qué pasará? NADA. Ni habrá referéndum, ni plan, ni nada. ETA seguirá matando, aunque antes o después incluirá en la lista a los "traidores". Claro, los de ETA pasándolas putas y los del pNV forrándose y yendo por la vida de supermegavascos.... eso no está bien. No señor.

Y por supuesto, la ciudadanía dividida, los alaveses cada vez más alejados del resto. Y de franceses y navarros mejor no hablar ¿no es verdad?
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  #2  
Viejo 10/nov/03, 22:10
olaziregi
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 281
Predeterminado Re: Cómo están las cosas

Hasta hace poco, en ESPAÑA, se diferenciaba entre vascos y nacionalistas vascos, ahora no. En el resto de España no soportan más nuestras chorradas, así de simple; el PLAN de Ibarretxe y todo lo que le rodea ha colmado la paciencia de nuestros conciudadanos.

Nos quieren independizar con todas las consecuencias; rechazan comprar nuestros productos; y nos quieren ajustar las cuentas, las del cupo, las de las prebendas fiscales, las de las empresas vascas-para-tributar-y-crear-riqueza-pero-españolas-para-vender, las de los esesinados, las de los insultos nacionalistas a todo lo español, las del falso vistimismo, las de las traiciones, las de las mentiras, las de la ley del embud,; las de los desprecio, las de las locuras ...
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  #3  
Viejo 11/nov/03, 11:11
beltrandebonlieu
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Localización: Pau (France)
Mensajes: 149
Predeterminado Hay mucho "GODO" que eliminar

Lorenzo Contreras
En este tiempo de retiradas políticas emplazadas a 2004, Javier Arzalluz ha aprovechado en Bilbao el «Gudari Eguna» o Día del Soldado para lanzar un mensaje de guerra basado en la idea de que no hay que temerla porque siempre los españoles que la emprendieran contra el independentismo vasco la tendrían perdida.

Esta baladronada en el fondo delata el convencimiento de que ningún Gobierno español aplicará el artículo octavo de la Constitución pues, entre otras razones, España se habría quedado sin ejército, para convertirlo en una especie de oenegé uniformada.

El presidente del PNV debería considerar que no hay nunca o casi nunca enemigo pequeño y cabe decir «enemigo» porque es el concepto que él mismo aplica a su dialéctica político-bélica.
La verdad es que el enemigo, es decir, la respuesta combativa, puede revestir diversas formas.
Ahora se comenta que Aznar, en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, expresó el pasado día 20 la teoría de la la guerra «anticipatoria» contra el terrorismo internacional para después, con el paso de la fechas, advertir en respuesta al coordinador de IU, Gaspar Llamazares, que esas acciones podrían también prevenir los ataques del terrorismo interior.
Nunca hasta ahora, desde el Poder Ejecutivo, se había empleado un lenguaje «tan delicado» como este, lo cual no deja de ser políticamente incorrecto. Tales nociones, cuanto menos se manejen, mejor. Pero conviene recordar que son los nacionalistas vascos quienes abusan de los términos.
Anasagasti ya acusó al Gobierno, en la última sesión de control parlamentario, de empujar a la juventud vasca hacia la lucha armada.
Y ahora Arzalluz le llama «el última godo» imitando a Manuel de Irujo cuando en la agonía de la II República denominó así a José Calvo Sotelo. O tal vez uno más en una larga lista de penúltimos o de últimos.
El nacionalismo vasco se ha atracado de euforia. Cree que lo tiene todo hecho y a lo mejor se equivoca.
El Gobierno central no carece necesariamente de recursos. De momento, por supuesto, se evidencia una debilidad. Atucha por desobediencia civil, ya podría haber probado o estar a punto de probar la pena de banquillo.

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  #4  
Viejo 11/nov/03, 11:11
donjimeno
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Localización: La mejor zona del Pacífico
Mensajes: 398
Predeterminado Re: Cómo están las cosas

AGUR, AGUR, AGUR
Se va. En enero ha dicho. A cuidar del huerto y jugar con los nietos. Pobres nietos. Horas libres para el paseo y la meditación.

Nostalgia, quizá, de tiempos pasados, acuarelas descoloridas por la memoria débil, de sotanas y rezos entre los setos y frutales de la Casa de Ignacio, allá en Loyola, tan cerca de su cuna, en el valle más triste del alma guipuzcoana.

Misas y homilías en la Embajada de España en Bonn, con el embajador Sebastián de Erice pendiente de su capellán, tan español, tan vasco, tan directo, tan espiritual. Dios abandona su futuro y cuelga la sotana. Lectura de los pensamientos de Sabino Arana, justificación del mañana.
Hermanas monjas, hermano jesuíta. «Cuando me muera, mi esquela en español». Se cumplen sus deseos. Las hermanas, entre oraciones, lo comentan. «Javiercho ha cambiado, y mucho».
El padre, ardiente vasco carlista, español hasta la médula, duerme para siempre en la melancolía del desaparecer, pincelada de Foxá.
La madre agoniza y Javier se planta, firme y emocionado, ante el lecho de su última referencia. En la calle, decenas de banderas autonómicas vascas, las «ikurriñas», consuelan la tristeza del hijo que, a un soplo de vida está de perder a su madre.

Y Javier abre las ventanas, para que la madre vea el flamear de los verdes, rojos y blancos de las ikurriñas. Y con la voz llagada por la inmediatez de la muerte, con la autoridad ancestral de las mujeres vascas, regaña al hijo y le ordena que cierre las ventanas. «Ésa no es mi bandera. Tú sabes bien cuál es mi bandera, Javier. La de España».

Pero Javier ya está decidido. Su destino no puede ser otro que el del libertador. Sabino Arana moldea con sus consignas racistas un nuevo Simón Bolívar, sin tiempo ni territorios.
Todo lo guarda para él. En sus comparecencias públicas, Javier mide sus palabras, pacta, tira y afloja. Hasta Madrid viene con frecuencia y acude al Palacio de la Zarzuela. «Siempre nuestra lealtad, Señor». Se lo dice al Rey de España, Señor de Vizcaya. El pacto de la Corona.

Ya ha engañado a los centristas de UCD y a los socialistas de Felipe González. Y consigue engañar a José María Aznar durante los primeros meses de su presidencia en el Gobierno. «Allí tengo que decir estas cosas, porque no está el horno para bollos, y ETA nos apunta, pero contad siempre con nuestra lealtad».

Como ya hiciera en los días de la transición, acude a Francia de cuando en cuando, y habla con los dirigentes de la banda terrorista. «Más caña, más movimiento de árboles. Necesitamos los frutos».
Cuando ya la sociedad está definitivamente dividida, cuando el miedo se ha apoderado de sus propios correligionarios, cuando se ha establecido la diferencia brutal entre los buenos vascos -los nacionalistas- y los vascos que no merecen serlo -los constitucionalistas-, Javier se quita el disfraz y exige el desarrollo de su estrategia.

Separación de España, aceptación sin reservas de los fundamentos de la ETA, discriminación racial e ideológica, desobediencia civil, depuración de los resistentes.

En los verdes melancólicos que rodean las tumbas de sus padres y hermanos, los prados y los bosques se estremecen. Ya es él, y no lo que aparentaba.

El gran traidor no se esconde, ni calla ni oculta. Pero se siente acabado, viejo. Le han fallado los plazos. Álava se escurre, Guipúzcoa sostiene su delirio, Vizcaya, incomprensiblemente, no le obedece.
Navarra es una quimera inconquistable y Laburdi, Benavarra y Zuberoa, los tres territorios vascofranceses, nada quieren saber de la esquizofrenia.

Todo es consecuencia de su constante y callada traición. Y advierte que el fracaso es inmediato, y que sus títeres no van a conseguir su propósito.

Ahí le alcanza la melancolía del vasco viejo. Y sueña con su caserío, su huerta, sus árboles, sus nietos. Y anuncia que se va. Os lo dejo todo. Es dedir, os dejo la cosecha de mi locura. Galerna y chubascos. Horizonte negro. Pero Javier Arzallus no mira hacia atrás. Su futuro lo tiene claro. El caserío le aguarda. Agur, agur, agur.
Por Alfonso USSÍA
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