¿Qué es eso de corrupción en Cuba?
Y andan condenando gente importante por la isla y a 12 años de prisión que no es poca cosa, pero esta vez, por corrupción. Pero, ¿COOOOOMO? Corrupción en el paraíso socialista donde el pueblo es el poder. ¿Cómo puede robar el pueblo al pueblo? ... porque Fidel y familia están fuera de toda auditoría. El mismísimo Ministerio de Comercio Interior de Cuba reconoció en su asamblea de balance anual que el número de delitos económicos creció en 2005. El informe no da la cifra total de los actos de corrupción económica, aunque sí afirma que los hechos delictivos se incrementaron más que el año precedente. Según el Ministerio, las pérdidas ocasionadas a la economía por este tipo de actividades alcanzan una cifra muy superior a los 6,5 millones de pesos inicialmente comprobados. Esto ocurre, de acuerdo al informe, en parte gracias al descontrol que reina en las empresas del sector: "Más de la mitad de las entidades inspeccionadas fueron evaluadas de mal a deficiente en los controles económicos". Y por supuesto al mejor estilo revolucionario se producen las destituciones de costumbre con el mayor sigilo posible no sea cosa que el pueblo se de cuenta que otra cosa más anda mal. Y las autoridades afirman que "este año revisaremos todos los almacenes mayoristas del país y contaremos los sacos uno por uno, para evitar sorpresas desagradables como la que tuvimos". Pero es de no creer, corrupción en Cuba. Pero ¿y el hombre nuevo a imagen y semejanza de Fidel y Guevara, dónde está? ... porque ya pasaron 47 años de revolución y el verdadero e inmaculado yo marxista leninista no apareció aún. Se están tomando medidas que pretenden evitar los robos, desvíos de recursos y los despilfarros que se han masificado y desangran la economía nacional, según ha denunciado el propio presidente Fidel Castro en repetidas ocasiones. Y dijo más, dijo que no será fácil, ya que deberá enfrentarse a prácticas que llevan años desarrollándose y que han enriquecido a más de un dirigente del sector. SALUTE. Dirigentes enriqueciéndose en el paraíso sociocastrista, ¿se puede creer? Son muchas las bodegas (tiendas de alimentos en pesos cubanos) del país en las que se trafica con los productos que llegan racionados para la población, desde el azúcar y el aceite hasta el jabón y la pasta de dientes. Los trucos son innumerables, desde echarle piedras a los frijoles para que pesen más hasta comprarle al proveedor productos robados con el fin de revenderlos a precios mayores que los estipulados. Algo similar ocurre en las cafeterías del Estado, en muchas de las cuales los trabajadores se dedican a vender alimentos producidos por ellos mismos, en detrimento de lo que se les envía centralmente. En las panaderías existe un enorme mercado negro de harina y aceite, con los que se realizan producciones marginales de pan, galletas y dulces, que se venden clandestinamente a la población. Hace pocos meses, Castro personalmente envió a miles de jóvenes trabajadores sociales a las gasolineras para detener el tráfico de combustible y, según sus propias cifras, el país se ahorra así cientos de miles de dólares. El problema radica en que la práctica de desviar recursos se ha extendido a lo largo y ancho de la isla, por lo que se necesitaría de igual forma intervenir en casi en todos los sectores económicos del país. Sin embargo, ahora es reconocido, luego de 47 años de revolución e inculcación de la dignidad socialista y la convivencia sana del pueblo cubano, que el robo hormiga que realizan los trabajadores de cada área no es el más perjudicial para la isla sino la corrupción de importantes empresarios, dirigentes, ministros e incluso de esta figura de relevancia y dirigencia superior del Partido Comunista Cubano, condenado a 12 años y que no es el primero en "dar el ejemplo" ni será el último. Así las cosas, la lucha contra el delito económico es ahora el gran reto que enfrenta el país. SALUTE OTRA VEZ.
¿Que esgrimirán ahora los defensores del reinado castrista para justificar la corrupción en el paraíso, al parecer, no tan ejemplar, ni solidario, ni paraíso?
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