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Oportuna radiografía hecha por Don Joseba ARREGI
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  #1  
Viejo 31/oct/01, 08:08
ehécatl
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Predeterminado Oportuna radiografía hecha por Don Joseba ARREGI

(Tomo de "EL PAÍS", en calidad de préstamo, este gran artículo de Don JOSEBA ARREGI):


Miércoles, 31 de octubre de 2001
Euskadi, en dirección única

JOSEBA ARREGI
------------------------------------------------------------------------
Joseba Arregi fue consejero de Cultura del Gobierno vasco y parlamentario por el PNV.
------------------------------------------------------------------------




Ya se ha celebrado el debate sobre el autogobierno. Como se celebró el debate sobre pacificación. Y se ha firmado el documento institucional sobre la paz. Se están cubriendo los tiempos, el calendario anunciado por el lehendakari. Pero nada más. Todo sigue igual. Cada uno en su sitio.

La sociedad vasca es como es. En dos elecciones autonómicas, ambas con un fuerte carácter plebiscitario, ha vuelto a decir que está compuesta por formas distintas de definirse a sí misma. Y la política sigue como si nada. Estamos en la apuesta por ganar: los nacionalistas lo hicieron en Estella/Lizarra; los no nacionalistas, en la campaña previa a las últimas elecciones autonómicas. Y quienes gobiernan, el nacionalismo, no ha aprendido, aunque tampoco parece que especialmente el Partido Popular haya aprendido mucho.

Es curioso observar cómo, a pesar de todas las afirmaciones de boca acerca de la pluralidad de la sociedad vasca, los términos que niegan esa pluralidad -distintas variantes del término uno- y sus sinónimos aparecen una y otra vez. El planteamiento del lehendakari Ibarretxe es un planteamiento de dirección única. Es preciso un acuerdo de Estado para superar el Estatuto de Gernika. Ni siquiera para quedarse con él al completo. Ni siquiera para revisarlo teniendo en cuenta que la concepción de la Administración pública, de los servicios públicos, de la función del Estado, central y autonomías, ha cambiado profundamente. No: el diálogo que debe producirse, el acuerdo que se busca, el nuevo consenso que se exige es el que se encuentra en una única dirección, en la dirección que quieren los nacionalistas.

Es también curioso observar la atmósfera mediática que se crea en torno a estos debates: la expectativa que aparece reflejada es aquella que mira a ver si los socialistas vascos se mueven, por sí mismos u obligados por Madrid, a ver si Elorza y Maragall consiguen que sus ideas sean abrazadas por el socialismo en su conjunto, y en especial por el vasco, queriendo ver en lo que plantean ambos mucho más de lo que realmente existe. Y una vez que cedan los socialistas, los populares estarán mucho más presionados para moverse también. Ésa es la expectativa.

Si el diálogo sólo se plantea en una dirección, la concepción del cambio predicado también es unidireccional. El nacionalismo afirma que todo es cambiable: la Constitución, el Estatuto, el Estado español, sus estructuras. Todo menos el nacionalismo mismo, sus fines, sus creencias, sus estrategias a largo plazo. Esto segundo está inmunizado, a salvo de cualquier cambio. Parafraseando aquello de que inventen los demás, el nacionalismo dice que cambien los demás.

En todos estos debates llevados a cabo bajo el epígrafe del diálogo y acompañados, de forma no casual supongo, por la conferencia de paz de Elkarri, sólo una parte tiene que dar algo, aquellos que entienden que la forma institucional que corresponde a una sociedad plural en la comprensión de sí misma debe ser una forma institucional abierta, de pacto interno, no cerrada sobre sí misma.

Nunca, sin embargo, se ha oído decir al mundo nacionalista lo que ellos están dispuestos a dar en la definición institucional de Euskadi, qué garantías institucionales plantean para que aquellos que quieren seguir perteneciendo a varios ámbitos de decisión -vasco, español, europeo- lo puedan seguir haciendo. Y es que el diálogo ofrecido y exigido se plantea como la disposición a esperar hasta que el que no piensa como yo termine por asentir a lo que yo planteo, por aburrimiento o por lo que sea.

Si el diálogo que se plantea es unidireccional, si el cambio que se propone es también unidimensional, si son los no nacionalistas los que tienen que moverse -porque condenar claramente la violencia y romper acuerdos con quienes no lo hacen no es cambiar, es reafirmarse en el mínimo exigido por la vida democrática-, es, en definitiva, porque se quiere una sociedad vasca homogénea, unida en torno a un sentimiento nacionalista compartido, porque se sigue viendo a la nación como algo étnico, sólo comprensible desde un sentimiento de pertenencia a un yo colectivo homogéneo, y porque se sigue viendo la pluralidad de la sociedad como problema, no como oportunidad y como valor positivo, porque se sigue entendiendo que la identidad debe ser monista, una, única, homogénea. Por eso las afirmaciones de asumir la pluralidad de la sociedad vasca no pasan de ser confesiones de boca.

Y en este contexto es en el que se usa el término autogobierno, como si fuera un valor invariable, incontestable, a asumir de forma acrítica, sin análisis de ninguna clase. El autogobierno es bueno. No hace falta argumentarlo: siempre es mejor para los ciudadanos. Cuanto mayor autogobierno, mejor.

Dejando de lado el problema, que no es ninguna minucia, de cuál es la dimensión territorial adecuada del autogobierno, a no ser que se haya producido de antemano la homogeneización del sujeto y del territorio al que se le debe aplicar el autogobierno, es conveniente, sin embargo, recordar que el autogobierno puede ser y es un principio positivo y muy importante desde la perspectiva liberal de la división de los poderes, que también afecta, como dice Alexander von Hayek, al aspecto geográfico y territorial.

Pero siempre debe ir unido a la pregunta de si favorece, cuándo y cómo a la libertad de los individuos. Y en la relación entre autogobierno y libertad se encuentra la limitación de la bondad del autogobierno. Porque otro importante principio liberal dice que el poder debe estar dividido, que, dicho de forma simple, uno es más libre cuantos más señores tenga, cuando lo que le afecta está repartido en más de un ámbito de decisión. Y probablemente son cada vez más las decisiones que se escapan a la exclusividad de la competencia única, por la complejidad de las cuestiones y porque todas ellas afectan cada vez más a la libertad de cada ciudadano.

Sé perfectamente que estas cuestiones no se plantean en el debate sobre el autogobierno porque éste no es entendido ni planteado en el contexto de la libertad personal, sino en el contexto de lo que significa para la constitución del sujeto colectivo homogéneo, de lo que Rousseau denominaba la voluntad general, que no es lo que quiere la mayoría, razón por la que muchos autores han visto en ella la fuente de la dictadura.

Nunca se ha tratado de un debate sobre el autogobierno. Nunca se ha planteado un verdadero diálogo en el que todos se comprometen a dar y recibir. Nunca se ha planteado de verdad un debate de pacificación, tomando plena conciencia y extrayendo las consecuencias del significado político de las víctimas y de su ser víctimas: haber sido asesinados por su forma de ver, sentir e imaginarse Euskadi.

La unidireccionalidad de todos los debates que ha planteado el lehendakari, y que hace que sean debates que no conducen a ninguna parte, porque están predeterminados en su propio planteamiento, es reflejo de la gran asimetría, terrible y trágica asimetría, que atraviesa a la sociedad vasca: los que hablan de paz y diálogo son, básicamente, los nacionalistas. Los otros, por el contrario, son los que temen por su vida, por sus bienes, por su libertad.

Mientras el nacionalismo no efectúe una reflexión sobre el significado político, no ético, moral, de buena voluntad o de cercanía personal, hablar de diálogo, paz, autogobierno y cosas parecidas no tiene ningún sentido. Y repito: se trata de comprender el significado político de las víctimas, de su ser víctima. Se trata de no escamotear la realidad política de haber sido asesinadas por pensar, sentir e imaginarse Euskadi de una forma determinada. Mientras no exista esta reflexión, todos los demás debates sobran, porque están viciados de raíz.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Mi comentario: el autor deja a Ibarretxe en calconcillos, o aún con menos que eso.




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  #2  
Viejo 31/oct/01, 19:07
tellagorri
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Mensajes: 2.088
Predeterminado Re: Don Joseba ARREGI, sí pero...

El artículo refleja la realidad. TOTALMENTE DE ACUERDO con su contenido.
Sin embargo, este personaje (Arregi) ES MUY PELIGROSO y poco de fiar. En tiempos fué el que INICIÓ la movida de disgregarse de PNV a los garaikoetxistas, el impulsor y padre de EA junto a Cuerda. Y cuando sucedió, él se PASÓ OTRA VEZ a PNV para ser Consejero de Cultura. Y escribió más artículos de lenguaje clerical y pesados que el Plómez ahora, a favor de la autodeterminación y de la IMPOSICION DEL EUSKERA POR LA FUERZA.
Luego, tras ser cesado, ha comenzado una campaña anti PNV actual pero sin salirse del mismo. CREO QUE SE ESTÁ SITUANDO para cuando, según cree él, caiga la dirección actual del PNV y SUBIRSE AL CARRO DE LOS NUEVOS DIRIGENTES.
No olvides que es CURA PURO cuyo bagaje cultural máximo es el de ser Doctor en Teología. Yo lo considero un trepa y aprendíz de brujo.

> Ehécatl ha escrito:
> (Tomo de "EL PAÍS", en calidad de préstamo, este gran artículo de Don JOSEBA ARREGI):
>
>
> Miércoles, 31 de octubre de 2001
> Euskadi, en dirección única
>
> JOSEBA ARREGI
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> Joseba Arregi fue consejero de Cultura del Gobierno vasco y parlamentario por el PNV.
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>
> Ya se ha celebrado el debate sobre el autogobierno. Como se celebró el debate sobre pacificación. Y se ha firmado el documento institucional sobre la paz. Se están cubriendo los tiempos, el calendario anunciado por el lehendakari. Pero nada más. Todo sigue igual. Cada uno en su sitio.
>
> La sociedad vasca es como es. En dos elecciones autonómicas, ambas con un fuerte carácter plebiscitario, ha vuelto a decir que está compuesta por formas distintas de definirse a sí misma. Y la política sigue como si nada. Estamos en la apuesta por ganar: los nacionalistas lo hicieron en Estella/Lizarra; los no nacionalistas, en la campaña previa a las últimas elecciones autonómicas. Y quienes gobiernan, el nacionalismo, no ha aprendido, aunque tampoco parece que especialmente el Partido Popular haya aprendido mucho.
>
> Es curioso observar cómo, a pesar de todas las afirmaciones de boca acerca de la pluralidad de la sociedad vasca, los términos que niegan esa pluralidad -distintas variantes del término uno- y sus sinónimos aparecen una y otra vez. El planteamiento del lehendakari Ibarretxe es un planteamiento de dirección única. Es preciso un acuerdo de Estado para superar el Estatuto de Gernika. Ni siquiera para quedarse con él al completo. Ni siquiera para revisarlo teniendo en cuenta que la concepción de la Administración pública, de los servicios públicos, de la función del Estado, central y autonomías, ha cambiado profundamente. No: el diálogo que debe producirse, el acuerdo que se busca, el nuevo consenso que se exige es el que se encuentra en una única dirección, en la dirección que quieren los nacionalistas.
>
> Es también curioso observar la atmósfera mediática que se crea en torno a estos debates: la expectativa que aparece reflejada es aquella que mira a ver si los socialistas vascos se mueven, por sí mismos u obligados por Madrid, a ver si Elorza y Maragall consiguen que sus ideas sean abrazadas por el socialismo en su conjunto, y en especial por el vasco, queriendo ver en lo que plantean ambos mucho más de lo que realmente existe. Y una vez que cedan los socialistas, los populares estarán mucho más presionados para moverse también. Ésa es la expectativa.
>
> Si el diálogo sólo se plantea en una dirección, la concepción del cambio predicado también es unidireccional. El nacionalismo afirma que todo es cambiable: la Constitución, el Estatuto, el Estado español, sus estructuras. Todo menos el nacionalismo mismo, sus fines, sus creencias, sus estrategias a largo plazo. Esto segundo está inmunizado, a salvo de cualquier cambio. Parafraseando aquello de que inventen los demás, el nacionalismo dice que cambien los demás.
>
> En todos estos debates llevados a cabo bajo el epígrafe del diálogo y acompañados, de forma no casual supongo, por la conferencia de paz de Elkarri, sólo una parte tiene que dar algo, aquellos que entienden que la forma institucional que corresponde a una sociedad plural en la comprensión de sí misma debe ser una forma institucional abierta, de pacto interno, no cerrada sobre sí misma.
>
> Nunca, sin embargo, se ha oído decir al mundo nacionalista lo que ellos están dispuestos a dar en la definición institucional de Euskadi, qué garantías institucionales plantean para que aquellos que quieren seguir perteneciendo a varios ámbitos de decisión -vasco, español, europeo- lo puedan seguir haciendo. Y es que el diálogo ofrecido y exigido se plantea como la disposición a esperar hasta que el que no piensa como yo termine por asentir a lo que yo planteo, por aburrimiento o por lo que sea.
>
> Si el diálogo que se plantea es unidireccional, si el cambio que se propone es también unidimensional, si son los no nacionalistas los que tienen que moverse -porque condenar claramente la violencia y romper acuerdos con quienes no lo hacen no es cambiar, es reafirmarse en el mínimo exigido por la vida democrática-, es, en definitiva, porque se quiere una sociedad vasca homogénea, unida en torno a un sentimiento nacionalista compartido, porque se sigue viendo a la nación como algo étnico, sólo comprensible desde un sentimiento de pertenencia a un yo colectivo homogéneo, y porque se sigue viendo la pluralidad de la sociedad como problema, no como oportunidad y como valor positivo, porque se sigue entendiendo que la identidad debe ser monista, una, única, homogénea. Por eso las afirmaciones de asumir la pluralidad de la sociedad vasca no pasan de ser confesiones de boca.
>
> Y en este contexto es en el que se usa el término autogobierno, como si fuera un valor invariable, incontestable, a asumir de forma acrítica, sin análisis de ninguna clase. El autogobierno es bueno. No hace falta argumentarlo: siempre es mejor para los ciudadanos. Cuanto mayor autogobierno, mejor.
>
> Dejando de lado el problema, que no es ninguna minucia, de cuál es la dimensión territorial adecuada del autogobierno, a no ser que se haya producido de antemano la homogeneización del sujeto y del territorio al que se le debe aplicar el autogobierno, es conveniente, sin embargo, recordar que el autogobierno puede ser y es un principio positivo y muy importante desde la perspectiva liberal de la división de los poderes, que también afecta, como dice Alexander von Hayek, al aspecto geográfico y territorial.
>
> Pero siempre debe ir unido a la pregunta de si favorece, cuándo y cómo a la libertad de los individuos. Y en la relación entre autogobierno y libertad se encuentra la limitación de la bondad del autogobierno. Porque otro importante principio liberal dice que el poder debe estar dividido, que, dicho de forma simple, uno es más libre cuantos más señores tenga, cuando lo que le afecta está repartido en más de un ámbito de decisión. Y probablemente son cada vez más las decisiones que se escapan a la exclusividad de la competencia única, por la complejidad de las cuestiones y porque todas ellas afectan cada vez más a la libertad de cada ciudadano.
>
> Sé perfectamente que estas cuestiones no se plantean en el debate sobre el autogobierno porque éste no es entendido ni planteado en el contexto de la libertad personal, sino en el contexto de lo que significa para la constitución del sujeto colectivo homogéneo, de lo que Rousseau denominaba la voluntad general, que no es lo que quiere la mayoría, razón por la que muchos autores han visto en ella la fuente de la dictadura.
>
> Nunca se ha tratado de un debate sobre el autogobierno. Nunca se ha planteado un verdadero diálogo en el que todos se comprometen a dar y recibir. Nunca se ha planteado de verdad un debate de pacificación, tomando plena conciencia y extrayendo las consecuencias del significado político de las víctimas y de su ser víctimas: haber sido asesinados por su forma de ver, sentir e imaginarse Euskadi.
>
> La unidireccionalidad de todos los debates que ha planteado el lehendakari, y que hace que sean debates que no conducen a ninguna parte, porque están predeterminados en su propio planteamiento, es reflejo de la gran asimetría, terrible y trágica asimetría, que atraviesa a la sociedad vasca: los que hablan de paz y diálogo son, básicamente, los nacionalistas. Los otros, por el contrario, son los que temen por su vida, por sus bienes, por su libertad.
>
> Mientras el nacionalismo no efectúe una reflexión sobre el significado político, no ético, moral, de buena voluntad o de cercanía personal, hablar de diálogo, paz, autogobierno y cosas parecidas no tiene ningún sentido. Y repito: se trata de comprender el significado político de las víctimas, de su ser víctima. Se trata de no escamotear la realidad política de haber sido asesinadas por pensar, sentir e imaginarse Euskadi de una forma determinada. Mientras no exista esta reflexión, todos los demás debates sobran, porque están viciados de raíz.
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>
> Mi comentario: el autor deja a Ibarretxe en calconcillos, o aún con menos que eso.
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  #3  
Viejo 1/nov/01, 01:01
macbenac
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Fecha de ingreso: 19/sep/05
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Mensajes: 987
Predeterminado Don Joseba ARREGI, ..y OTROS.

> Tellagorri ha escrito:
> El artículo refleja la realidad. TOTALMENTE DE ACUERDO con su contenido.
> Sin embargo, este personaje (Arregi) ES MUY PELIGROSO y poco de fiar. En tiempos fué el que INICIÓ la movida de disgregarse de PNV a los garaikoetxistas, el impulsor y padre de EA junto a Cuerda. Y cuando sucedió, él se PASÓ OTRA VEZ a PNV para ser Consejero de Cultura. Y escribió más artículos de lenguaje clerical y pesados que el Plómez ahora, a favor de la autodeterminación y de la IMPOSICION DEL EUSKERA POR LA FUERZA.
> Luego, tras ser cesado, ha comenzado una campaña anti PNV actual pero sin salirse del mismo. CREO QUE SE ESTÁ SITUANDO para cuando, según cree él, caiga la dirección actual del PNV y SUBIRSE AL CARRO DE LOS NUEVOS DIRIGENTES.
> No olvides que es CURA PURO cuyo bagaje cultural máximo es el de ser Doctor en Teología. Yo lo considero un trepa y aprendíz de brujo.

Las sospechas sobre ARREGI se amplian con el personaje mas siniestro y camuflado que hay dentro del PNV. Se trata de un miembro Buru que se llama ZALVIDEGOITIA y que está como en la sombra para un día SALTAR a primer plano. Y es más fanático y siniestro que ninguno. Sólo que es economista y sabe calcular los TIEMPOS.


>> Ehécatl ha escrito:
>> (Tomo de "EL PAÍS", en calidad de préstamo, este gran artículo de Don JOSEBA ARREGI):
>>
>>
>> Miércoles, 31 de octubre de 2001
>> Euskadi, en dirección única
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>> JOSEBA ARREGI
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>> Joseba Arregi fue consejero de Cultura del Gobierno vasco y parlamentario por el PNV.
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>> Ya se ha celebrado el debate sobre el autogobierno. Como se celebró el debate sobre pacificación. Y se ha firmado el documento institucional sobre la paz. Se están cubriendo los tiempos, el calendario anunciado por el lehendakari. Pero nada más. Todo sigue igual. Cada uno en su sitio.
>>
>> La sociedad vasca es como es. En dos elecciones autonómicas, ambas con un fuerte carácter plebiscitario, ha vuelto a decir que está compuesta por formas distintas de definirse a sí misma. Y la política sigue como si nada. Estamos en la apuesta por ganar: los nacionalistas lo hicieron en Estella/Lizarra; los no nacionalistas, en la campaña previa a las últimas elecciones autonómicas. Y quienes gobiernan, el nacionalismo, no ha aprendido, aunque tampoco parece que especialmente el Partido Popular haya aprendido mucho.
>>
>> Es curioso observar cómo, a pesar de todas las afirmaciones de boca acerca de la pluralidad de la sociedad vasca, los términos que niegan esa pluralidad -distintas variantes del término uno- y sus sinónimos aparecen una y otra vez. El planteamiento del lehendakari Ibarretxe es un planteamiento de dirección única. Es preciso un acuerdo de Estado para superar el Estatuto de Gernika. Ni siquiera para quedarse con él al completo. Ni siquiera para revisarlo teniendo en cuenta que la concepción de la Administración pública, de los servicios públicos, de la función del Estado, central y autonomías, ha cambiado profundamente. No: el diálogo que debe producirse, el acuerdo que se busca, el nuevo consenso que se exige es el que se encuentra en una única dirección, en la dirección que quieren los nacionalistas.
>>
>> Es también curioso observar la atmósfera mediática que se crea en torno a estos debates: la expectativa que aparece reflejada es aquella que mira a ver si los socialistas vascos se mueven, por sí mismos u obligados por Madrid, a ver si Elorza y Maragall consiguen que sus ideas sean abrazadas por el socialismo en su conjunto, y en especial por el vasco, queriendo ver en lo que plantean ambos mucho más de lo que realmente existe. Y una vez que cedan los socialistas, los populares estarán mucho más presionados para moverse también. Ésa es la expectativa.
>>
>> Si el diálogo sólo se plantea en una dirección, la concepción del cambio predicado también es unidireccional. El nacionalismo afirma que todo es cambiable: la Constitución, el Estatuto, el Estado español, sus estructuras. Todo menos el nacionalismo mismo, sus fines, sus creencias, sus estrategias a largo plazo. Esto segundo está inmunizado, a salvo de cualquier cambio. Parafraseando aquello de que inventen los demás, el nacionalismo dice que cambien los demás.
>>
>> En todos estos debates llevados a cabo bajo el epígrafe del diálogo y acompañados, de forma no casual supongo, por la conferencia de paz de Elkarri, sólo una parte tiene que dar algo, aquellos que entienden que la forma institucional que corresponde a una sociedad plural en la comprensión de sí misma debe ser una forma institucional abierta, de pacto interno, no cerrada sobre sí misma.
>>
>> Nunca, sin embargo, se ha oído decir al mundo nacionalista lo que ellos están dispuestos a dar en la definición institucional de Euskadi, qué garantías institucionales plantean para que aquellos que quieren seguir perteneciendo a varios ámbitos de decisión -vasco, español, europeo- lo puedan seguir haciendo. Y es que el diálogo ofrecido y exigido se plantea como la disposición a esperar hasta que el que no piensa como yo termine por asentir a lo que yo planteo, por aburrimiento o por lo que sea.
>>
>> Si el diálogo que se plantea es unidireccional, si el cambio que se propone es también unidimensional, si son los no nacionalistas los que tienen que moverse -porque condenar claramente la violencia y romper acuerdos con quienes no lo hacen no es cambiar, es reafirmarse en el mínimo exigido por la vida democrática-, es, en definitiva, porque se quiere una sociedad vasca homogénea, unida en torno a un sentimiento nacionalista compartido, porque se sigue viendo a la nación como algo étnico, sólo comprensible desde un sentimiento de pertenencia a un yo colectivo homogéneo, y porque se sigue viendo la pluralidad de la sociedad como problema, no como oportunidad y como valor positivo, porque se sigue entendiendo que la identidad debe ser monista, una, única, homogénea. Por eso las afirmaciones de asumir la pluralidad de la sociedad vasca no pasan de ser confesiones de boca.
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>> Y en este contexto es en el que se usa el término autogobierno, como si fuera un valor invariable, incontestable, a asumir de forma acrítica, sin análisis de ninguna clase. El autogobierno es bueno. No hace falta argumentarlo: siempre es mejor para los ciudadanos. Cuanto mayor autogobierno, mejor.
>>
>> Dejando de lado el problema, que no es ninguna minucia, de cuál es la dimensión territorial adecuada del autogobierno, a no ser que se haya producido de antemano la homogeneización del sujeto y del territorio al que se le debe aplicar el autogobierno, es conveniente, sin embargo, recordar que el autogobierno puede ser y es un principio positivo y muy importante desde la perspectiva liberal de la división de los poderes, que también afecta, como dice Alexander von Hayek, al aspecto geográfico y territorial.
>>
>> Pero siempre debe ir unido a la pregunta de si favorece, cuándo y cómo a la libertad de los individuos. Y en la relación entre autogobierno y libertad se encuentra la limitación de la bondad del autogobierno. Porque otro importante principio liberal dice que el poder debe estar dividido, que, dicho de forma simple, uno es más libre cuantos más señores tenga, cuando lo que le afecta está repartido en más de un ámbito de decisión. Y probablemente son cada vez más las decisiones que se escapan a la exclusividad de la competencia única, por la complejidad de las cuestiones y porque todas ellas afectan cada vez más a la libertad de cada ciudadano.
>>
>> Sé perfectamente que estas cuestiones no se plantean en el debate sobre el autogobierno porque éste no es entendido ni planteado en el contexto de la libertad personal, sino en el contexto de lo que significa para la constitución del sujeto colectivo homogéneo, de lo que Rousseau denominaba la voluntad general, que no es lo que quiere la mayoría, razón por la que muchos autores han visto en ella la fuente de la dictadura.
>>
>> Nunca se ha tratado de un debate sobre el autogobierno. Nunca se ha planteado un verdadero diálogo en el que todos se comprometen a dar y recibir. Nunca se ha planteado de verdad un debate de pacificación, tomando plena conciencia y extrayendo las consecuencias del significado político de las víctimas y de su ser víctimas: haber sido asesinados por su forma de ver, sentir e imaginarse Euskadi.
>>
>> La unidireccionalidad de todos los debates que ha planteado el lehendakari, y que hace que sean debates que no conducen a ninguna parte, porque están predeterminados en su propio planteamiento, es reflejo de la gran asimetría, terrible y trágica asimetría, que atraviesa a la sociedad vasca: los que hablan de paz y diálogo son, básicamente, los nacionalistas. Los otros, por el contrario, son los que temen por su vida, por sus bienes, por su libertad.
>>
>> Mientras el nacionalismo no efectúe una reflexión sobre el significado político, no ético, moral, de buena voluntad o de cercanía personal, hablar de diálogo, paz, autogobierno y cosas parecidas no tiene ningún sentido. Y repito: se trata de comprender el significado político de las víctimas, de su ser víctima. Se trata de no escamotear la realidad política de haber sido asesinadas por pensar, sentir e imaginarse Euskadi de una forma determinada. Mientras no exista esta reflexión, todos los demás debates sobran, porque están viciados de raíz.
>>
>> ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
>>
>> Mi comentario: el autor deja a Ibarretxe en calconcillos, o aún con menos que eso.
>>
>>
>>
>>
>>
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  #4  
Viejo 1/nov/01, 01:01
basque_boulevard
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 86
Predeterminado ¿No faltan referencias a la actualidad inmediata?

> Ehécatl ha escrito:
>
> Mi comentario: el autor deja a Ibarretxe en calconcillos, o aún con menos que eso.
>

Estimado Ehecatl: gracias, muy bien articulo, de verdad. Sin embargo encuentro que cae en el vicio hispanico de hablar sobre lo general y etereo y no mojar el pie en el agua real de la playa.

Estamos en plena Guerra Contra el Terror. Una baja de esa guerra, si la gana la civilizacion que sustenta la democracia, va a ser el terrorismo ETA-Batasuna. No se puede ni debe escribir sobre curaciones sin nombrar la enfermedad: si el autor habla de pacificacion o de personas asesinadas, debe de hablar de quien ejerce violencia y en nombre de que o quienes. Por ese lado le encuentro en el mismo vicio del señor Ibarretxe: hacer un tabu de hablar en publico y seriamente sobre quien asesina y por que.

Hay que hablar del Paradigma Vasco, la expresion tremenda que utilizan los expertos en terorismo para referirse a las organizaciones terroristas cuya una finalidad es seguir existiendo, que se han vuelto un fin en ellas mismas y no un medio para ningun fin politico o social.

Hay que descubrir a todos que el emperador (el dictador en este caso es mas oportuno, no piensas asi? ;-) estaba desnudo. ETA-Batasuna asesina para seguir existiendo: muertos, militantes presos y mas muertos para liberar a los presos.

Hay que exigirle seriedad al señor Ibarretxe que subvenciona a los terroristas para que les cueste menos dinero mantener su estructura de represion de sus propios militantes presos. Como no nombrar que el presidente vasco habla contra la dispersion de los terroristas presos cuando es evidente que eso es lo que necesitan los capos de ETA-Batqasuna para seguir manteniendo su poder?

Bueno, encuentro el articulo muy interesante y MUY timido y general.

Un saludo cordial
BB
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  #5  
Viejo 1/nov/01, 17:05
lao_zi
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 995
Predeterminado Con este nacionalismo sí se podría pactar

Amigo Ehécatl, este nacionalista vasco deja al farsante de Ibarretxe completamente en pelotas, desnudo en la fealdad de su ideología etnicista y totalitaria, sin el ropaje lujoso de tolerancia, diálogo e inclusión que vistió en la campaña electoral para engañar a los incautos.

Como siempre, este nacionalista demócrata, este nacionalista liberal, pone el dedo en la llaga al criticar la deriva étnica, y por tanto totalitaria, de la actual dirección del PNV.

Como he dicho muchas veces, el progresismo es lo opuesto al nacionalismo, los que se dicen a la par socialistas y nacionalistas son como los círculos que se definen cuadrados. Pero es importante destacar que antes que la diferencia izquierda / derecha, está el abismo democracia / totalitarismo. Por ello, así como los progresistas debemos condenar y combatir el izquierdismo totalitario (comunismo, anarquismo, etc), los nacionalistas deben condenar y combatir el nacionalismo totalitario (etnicismo, fascismo, nazismo, etc).

Por eso, si algún día interesa al PSE-EE pactar con los nacionalistas vascos, deberá ser siempre con aquellos nacionalistas liberales, nunca con los nacionalistas étnicos como Arzalluz, Egibar, Ibarretxe, Errazti, etc.

¿Los socialistas vascos como López, Egiguren y Elorza entienden estos conceptos básicos de política? Parece difícil pensar que no. Entonces ¿qué les mueve al pacto con unos nacionalistas no democráticos? ¿Qué furor uterino les impulsa a abrazar a la Bestia? ¿Es el miedo? ¿Es el poder sin escrúpulos?


Saludos del viejo Lao zi
Responder citando mensaje
  #6  
Viejo 1/nov/01, 18:06
inorganico
Usuario muy activo
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Localización: Pais Vasco
Mensajes: 1.330
Predeterminado Re: Comentarios a LAO-ZI

> Lao_zi ha escrito:
> Amigo Ehécatl, este nacionalista vasco deja al farsante de Ibarretxe completamente en pelotas, desnudo en la fealdad de su ideología etnicista y totalitaria, sin el ropaje lujoso de tolerancia, diálogo e inclusión que vistió en la campaña electoral para engañar a los incautos.
>
> Como siempre, este nacionalista demócrata, este nacionalista liberal, pone el dedo en la llaga al criticar la deriva étnica, y por tanto totalitaria, de la actual dirección del PNV.>

Lamento hacer la observación de que (Arregi) es un nacionalista liberal de OPORTUNIDAD, y aunque se postula como se esperaba de quienes así se manifiestan, éste NO ES DE FIAR.

> Como he dicho muchas veces, el progresismo es lo opuesto al nacionalismo, los que se dicen a la par socialistas y nacionalistas son como los círculos que se definen cuadrados. Pero es importante destacar que antes que la diferencia izquierda / derecha, está el abismo democracia / totalitarismo. Por ello, así como los progresistas debemos condenar y combatir el izquierdismo totalitario (comunismo, anarquismo, etc), los nacionalistas deben condenar y combatir el nacionalismo totalitario (etnicismo, fascismo, nazismo, etc).

EXACTO. El prgresismo de verdad es empujar avances sociales, lograr mejoras para los ciudadanos (jornadas laborales, igualdades de derechos, aplicación estricta de las normas a los propios, etc.) pero tristemente ABUNDAN los retro-progres, que abogan por defender todo lo que suponga destruir el sistema LIBERAL CAPITALISTA imperante, por aquello de que fracasaron en Europa oriental las prácticas comunistas, o porque hace 50 años era muy avanzado ser \"incoformista\" con los sistemas dominantes. Les importa un bledo todo, pero AULLAN con principios universales de la Revolución Francesa para justificar las actuaciones de ETA, del PNV o de Milosevich el serbio.

> Por eso, si algún día interesa al PSE-EE pactar con los nacionalistas vascos, deberá ser siempre con aquellos nacionalistas liberales, nunca con los nacionalistas étnicos como Arzalluz, Egibar, Ibarretxe, Errazti, etc.

AHÍ, EN ESA SITUACIÓN QUIEREN AHORA COLOCARSE ARREGI Y OTROS. Y personalmente los prefiero, pero tampoco les creo.
>
> ¿Los socialistas vascos como López, Egiguren y Elorza entienden estos conceptos básicos de política? Parece difícil pensar que no. Entonces ¿qué les mueve al pacto con unos nacionalistas no democráticos? ¿Qué furor uterino les impulsa a abrazar a la Bestia? ¿Es el miedo? ¿Es el poder sin escrúpulos?

PARECE MUY CLARO: se autoprotegen de ETA por un lado, y HACEN CARRERA personal en el Partido, por otro lado. Olvidan que por esa vía fueron González, Benegas y Jauregi y LES TOMARON EL PELO.

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> Saludos del viejo Lao zi
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