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El Gobierno homenajeará a un GOLPISTA ... - http://foros.hispavista.com/myspol/1353/
HOMENAJE A UN GOLPISTA Antonio Jiménez ¿De qué más tendremos que pedir perdón los españoles nacidos en la democracia constitucional del reinado de Juan Carlos I ante los insaciables, sectarios e intolerantes independentistas catalanes que imponen las reglas en la Generalitat y condicionan la política del Gobierno de España? La tropa de Carod-Rovira se cree dueña de los principios y sentimientos de todos los catalanes y actúa con la misma prepotencia y chulería de los matones de barrio a los que nadie hace frente, ni tose. Su portavoz en Madrid, Tardá, exige que el Estado pida perdón por el fusilamiento del ex-presidente de la Generalitat, LLuís Companys, un golpista en toda regla desde el momento en que se rebeló contra la legalidad republicana el 6 de octubre de 1934. A la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega le toca el papelón de desagraviar hoy en Barcelona a los socios de Maragall y compensar, con su presencia en el homenaje al golpista Companys, la asistencia del presidente de la Generalitat al desfile del Día de la Fiesta Nacional de España, criticada retorcidamente por ERC. El resentimiento y rencor que destilaron las descalificaciones de los independentistas contra España y los actos del 12 de octubre evidencian hasta qué punto no quieren la reconciliación ni pasar las páginas tristes y amargas de nuestra historia en común, sino reavivarlas para seguir justificando su mentirosa política victimista. http://www.larazon.es/noticias/noti_col15310.htm Más sobre el golpista Companys en: http://foros.hispavista.com/myspol/1343/ __________________________________________________ _______________________ -....Golpista COMPANYS ... - http://foros.hispavista.com/myspol/1354/ COMPANYS POR PIO MOA/ AUN con sus errores y responsabilidades en la guerra civil, Azaña era, con diferencia, el más inteligente de los políticos republicanos de los años 30. Sus decepcionadas observaciones sobre sus correligionarios podrían sintetizarse en frases como éstas: «gente impresionable, ligera, sentimental y de poca chaveta»; o, más amargamente, «muchas torpezas y mezquindad, y ningunos hombres con grandeza y capacidad suficientes... ¿Tendremos que resignarnos a que España caiga en una política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta?». En tales quejas incluía, desde luego, a Companys, a quien dedica expresiones no muy laudatorias: «un iluminado, seguro de su fuerza, del porvenir, engreído», con la cabeza llena de tópicos insustanciales, de un «exaltado nacionalismo» de ocasión, etc. En estas frases Azaña aludía al Companys de 1934, el que preparaba la guerra civil. Había surgido un conflicto entre los nacionalistas catalanes de la Esquerra y los de derecha, en torno a una ley de contratos de cultivo. Los catalanistas de derecha habían presionado para que la ley fuera sometida al Tribunal de Garantías Constitucionales. El débil gobierno, de muy mala gana y sin oposición de la Esquerra, lo hizo, y el tribunal falló en contra de dicha ley. El débil gobierno de Madrid indicó a la Generalidad que bastarían unas nimias correcciones de pura forma para que la ley se aprobara sin dar tiempo a nuevos recursos. Pero Companys no quiso ni oír hablar de alterar una coma y se rebeló contra la decisión del tribunal, equivalente al Constitucional de ahora. Ante el Parlament declaró: «La política de conciliación nos está dando malos resultados... Me han llenado de estupor unas declaraciones del señor Samper lanzando la sugerencia de que tal vez, si se modificaran algunos aspectos (de la ley) podría haber un plano de avenencia, palabra que en este problema nos cubre por sí sola de vergüenza». Aseguró que en otras ocasiones los catalanes habían sido injuriados y no habían replicado con la necesaria violencia, pero ahora sería diferente, pues de otro modo, «¡Oh amigos!, si eso sucediese y yo tuviera la desgracia de quedar con vida, me envolvería en mi desprecio y me retiraría a mi casa para ocultar mi vergüenza como hombre y el dolor de haber perdido la fe en los destinos de la Patria». Y esto no fue más que el comienzo de una agitación belicosa e in crescendo contra las instituciones democráticas durante todo aquel verano. Cuando todo acabó de forma no muy gloriosa el 6 de octubre, Companys pretendió ante el sorprendido fiscal que sus arengas del verano habían sido «muy moderadas». El fiscal comentó: «Primero, ¿qué concepto tendrá el señor Companys de la falta de moderación? Segundo, si el fascismo, según nos dijo ayer, se caracteriza por discursos heroicos, por amenazas de violencia, ¿quién no diría que el señor Companys, cuando pronunciaba este discurso, era fascista? Tercero, con razón se dice que los hombres estamos más dispuestos a matar o a hacer matar que a morir por nuestros ideales». Companys no se había limitado a las palabras. Había utilizado dolosamente los instrumentos que la legalidad ponía en sus manos para organizar la insurrección, preparar y armar milicias, depurar las fuerzas de orden público (que por el estatuto dependían de él), infiltrar el ejército e impedir al gobierno la búsqueda de depósitos de armas socialistas en Cataluña (pues el PSOE también preparaba, activa y textualmente, la guerra civil). ¿Cuál era la causa de estas reacciones en apariencia alucinadas a una sentencia de los tribunales? Lo explica honradamente Amadeu Hurtado, jurista cercano a la Esquerra y enlace entre la Generalidad y el gobierno: «Supe que a la sombra de aquella situación confusa, la Ley de Contratos de Cultivo era un simple pretexto para alzar un movimiento insurreccional contra la República, porque desde las elecciones de noviembre anterior no la gobernaban las izquierdas». Y ahí estaba, en efecto, el secreto de una agitación realmente salvaje. En noviembre de 1933 el centro derecha había ganado las elecciones por amplia mayoría, ante lo cual la Esquerra se declaró «en pie de guerra» contra el gobierno democrático, mientras el PSOE preparaba la insurrección armada para implantar un régimen de tipo soviético. Hoy estos hechos pueden considerarse firme y documentalmente probados, y decir que Companys fue uno de los principales responsables de la guerra civil corresponde estrictamente a la realidad histórica, no es hacer una frase demagógica o arbitraria. También por entonces había explicado Companys a Azaña la teoría de la «democracia expeditiva», que, señala el segundo, sólo podía traducirse al lenguaje normal como «despotismo demagógico». Resalta aquí el fino olfato de Azaña tanto como su escaso sentido autocrítico, pues también él había reaccionado al triunfo de la derecha en 1933 con dos intentos de golpe de Estado, y había estado más cerca de la rebelión de Companys de lo que admitirá a posteriori. El testimonio de Azaña sobre Companys se vuelve aún más duro al referirse a la reanudación de la guerra en 1936, y la connivencia de la Esquerra con los anarquistas en el saqueo del Estado: «Su deber (de Companys) más estricto, moral y legal, de lealtad política e incluso personal, era haber conservado para el Estado, desde julio acá, los servicios, instalaciones y bienes que le pertenecían en Cataluña. Se ha hecho lo contrario. Desde usurparme (y al Gobierno de la República, con quien lo comparto) el derecho de indulto, para abajo, no se han privado de ninguna invasión de funciones. Asaltaron la frontera, las aduanas, el Banco de España, Montjuich, los cuarteles, el parque, la telefónica, la CAMPSA, el puerto, las minas de potasa... ¡Para qué enumerar! Crearon la Consejería de Defensa, se pusieron a dirigir la guerra, que fue un modo de impedirla, quisieron conquistar Aragón, decretaron la insensata expedición a Baleares para construir la Gran Cataluña...». Companys, en compañía y rivalidad simultánea con la CNT-FAI, presidió la época de mayores crímenes, expolios y desorden que haya conocido Cataluña en época contemporánea. Fue nula su lealtad al Frente Popular, como en 1934 a la República, y los diarios de Azaña, entre otros muchos documentos, dan de él un retrato que en nada coincide con el que quieren ahora presentarnos sus nostálgicos explotando la sentimentalidad por su trágico fin. Su ejecución, que él afrontó con dignidad, como otros muchos en la derecha y la izquierda, fue un acto brutal, como todos los fusilamientos, máxime teniendo en cuenta que el franquismo debía agradecerle las deslealtades y divisiones introducidas por su partido en el Frente Popular. Pero debemos tener en cuenta las circunstancias: ¿qué hubieran hecho con Franco sus enemigos de haberle capturado? ¿Qué hizo Companys por salvar a Goded? ¿O a tantas víctimas del terror en aquellos años? Las guerras desatan las pasiones, y no cabe dudar, insisto, de la responsabilidad del líder de la Esquerra en su desencadenamiento. Naturalmente, cada cual puede admirar a quien le dé la gana, pero no en nombre de lo que le dé la gana. Homenajear oficialmente a Companys en nombre de la democracia significa degradar profundamente la idea misma de ella, y quienes lo hacen se retratan. Asistimos al intento de la llamada «Segunda Transición». La primera nos trajo la democracia. La segunda, si triunfa, traerá otra cosa: quizá la «democracia expeditiva» tan del gusto del homenajeado. http://www.abc.es/abc/pg041015/prensa/noticias/Opinion/Colaboracio nes/200410/15/NAC-OPI-000.asp Más sobre el GOLPISTA Companys en: http://foros.hispavista.com/myspol/1343/ __________________________________________________ ___________________________ Si Companys merece un homenaje, Tejero merecerá otro, ... [e_ppesimo] - leído:170 - 13 Oct 04 http://foros.hispavista.com/myspol/1343/ Si Companys merece un homenaje, Tejero merecerá otro, pues nada diferencia a ambos golpistas, salvo que Tejero no tiene las manos manchadas de sangre. El trueque realizado por ZP y Maragall, consistente en que Maragall acudiera al desfile del ‘12 de Octubre Rojo y antiAtlántico’ a cambio de que el simplón de León (ZP) acuda este próximo viernes al Castillo de Montjüic a rendir homenaje al golpista Companys, (golpista y responsable directo de la muerte de muchos catalanes y no catalanes; La II República condenó a Companys a treinta años de cárcel) hace que la Presidencia del Gobierno español pierda la poca dignidad que le quedaba, y por consiguiente, el respeto que debe merecer un Presidente digno. Zapatero es indigno de estar en Presidiendo la Nación. Respecto al 12 de Octubre, día de la Hispanidad o si se prefiere la ‘diada’ o el ‘aberri eguna’ light hispano, debo decir qué: Supeditar el Ejercito, la Jefatura del Estado, la Bandera Española, el discurso, el desfile... todo el ‘Día de la Hispanidad’... a hacer de marionetas para satisfacer los caprichos irracionales de la ‘colla’ periférica comandada quién se reunió con ETA para aseverarle que ‘se situara bien en el mapa antes de asesinar’, resulta humillante, indignante... patético. Quedarse sentado ostensiblemente ante el paso de la bandera y jactarse de ello; Retirar las tropas precipitadamente y sin coordinación, antes de fecha, incumpliendo compromisos de Estado; Injuriarles sin haber contrastado debidamente, y luego comprobarse que se basaba en una mala traducción de la Agencia EFE (agencia estatal dependiente del Gobierno español); La Declaración de Túnez exhortando, contra resolución de la ONU firmada por el Gobierno, a que las fuerzas cooperantes abandonen Irak y dejen sola a EEUU: Las continuas manifestaciones gubernamentales, y de partido, de carácter antiyanqui;... y por último, la forma vergonzosa de publicitar la retirada de la bandera de EEUU del desfile del ‘Día de la Hispanidad’, motivó que el Embajador USA no sólo no acudiese al desfile, sino que tampoco acudiera a la recepción del Rey (Jefatura del Estado). Al parecer Zapatero considera que los hechos acaecidos entre el 11M y el 14M le han regalado un Cortijo, y que, como Señorito del Cortijo, puede mearse en lo que le venga en gana, sin caer en la cuenta de que sólo es el administrador provisional, y que sus acciones deben encaminarse al Interés General y no a fomentar GRATUITAMENTE a que en el ‘pueblo’ más ingenioso, creativo y poderoso de la Tierra se genere un sentimiento de rencor y odio hacia lo español. Y desde luego, si España está condenada a ser lacayo de otro Estado, mejor serlo del ‘Number One’, es decir, del más ingenioso, creativo, productivo y poderoso, que no de la mediocre, soberbia, anquilosada, decadente y traicionera Francia. Hoy me he explayado a gusto. Buenos días. __________________________________________________ _____________________________ Cómo se fabrica un mito: Companys Pío Moa La inmensa mayoría de los catalanes se mantuvo al lado de la legalidad, y la intentona de la Esquerra cayó en medio del mayor ridículo La preparación de la guerra civil a lo largo de 1934 por el PSOE y por la Esquerra nacionalista catalana puede considerarse hoy un hecho histórico firmemente establecido. En cuanto a la Esquerra, su dirigente Companys se esforzó en crear en Cataluña un clima insurreccional y en preparar los medios para la rebelión contra un gobierno legítimo, valiéndose, con dolo, de los instrumentos que la legalidad ponía a su disposición, que eran muchos. Y cuando, el 5 de octubre, aprovechando un cambio de gobierno totalmente legal, el PSOE se lanzó a la guerra en toda España, Companys esperó todavía a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos, mientras cortaba las comunicaciones terrestres con Madrid, trataba de imponer la huelga general en Barcelona, y ocupaba esta ciudad con sus milicias armadas, conocidas como "escamots". Entre tanto hacía creer al gobierno que sus medidas se dirigían a impedir una subversión anarquista totalmente imaginaria. Al día siguiente, las noticias de estallidos revolucionarios en numerosas provincias y en Madrid le decidieron a saltar al ruedo a su vez, y al atardecer de ese día proclamó la rebelión contra un "golpe fascista" en Madrid. Puede decirse que había engañado al gobierno con la supuesta insurrección anarquista y ahora engañaba a los catalanes con el no menos falso golpe fascista. Es sabido cómo terminó la aventura. A pesar de que disponía de miles de milicianos y del control sobre la Guardia de Asalto y, en menor medida, sobre la Guardia Civil, y de fuertes infiltraciones en el ejército, contra una guarnición de sólo unos centenares de soldados, Companys se rindió en la madrugada, tras pasarse la noche él y su consejero de orden público, Dencás, llamando a los catalanes a la lucha para derribar al gobierno democrático e imponer prácticamente la secesión. La inmensa mayoría de los catalanes se mantuvo al lado de la legalidad, y la intentona de la Esquerra cayó en medio del mayor ridículo. Y sin embargo antes de medio año Companys se había convertido en algo así como un héroe legendario para muchos catalanes y no catalanes en toda España. El mecanismo de esta extraordinaria transformación merece un pequeño estudio. Como consecuencia del asalto a la legalidad constitucional, hubo fuertes presiones para abolir la autonomía catalana, dándola por fracasada, así como para proscribir a los partidos guerracivilistas, incluyendo a la Esquerra. Sin embargo el gobierno prefirió una actitud moderada. Los partidos no fueron prohibidos, la autonomía fue solamente suspendida hasta que se normalizase la situación, y sólo los periódicos oficiales de la Esquerra fueron pasajeramente clausurados, medida sin apenas efecto porque reaparecieron de inmediato con otro nombre. Y estos periódicos, convertidos en plataforma de una campaña extremadamente emocional y patriotera, lograron cambiar el completo descrédito inicial de Companys, en una imagen de gloria y martirio al servicio de Cataluña y de la democracia. Hazaña propagandística todavía más notable cuanto que el comportamiento de los líderes esquerristas en el proceso subsiguiente careció de toda altura moral o política: se limitaron a negar la evidencia. Ellos no se habían rebelado. Había sido el pueblo el que se había rebelado espontáneamente, y el gobierno de Companys se había limitado a dar un "cauce" a aquel movimiento para evitar que se descontrolase y cayese en la anarquía. Los interrogatorios, como he expuesto en el libro recién aparecido 1934 Comienza la guerra civil, cayeron en lo surrealista cuando los acusados afirmaron creer que los pocos soldados provistos de dos pequeños cañones que asediaron la sede de la Generalidad eran o podían ser anarquistas. No les faltaba aplomo. El defensor, Ossorio y Gallardo, sostuvo la misma historia. Según él, Companys y los suyos habían cumplido con su deber para evitar el caos, y en todo caso sólo podían ser acusados por un artículo de la ley que tipificaba el intento de derrocar al gobierno constitucional. Un miembro del tribunal llamado Sbert y próximo a la Esquerra, lo mejoró: los procesados no habían intentado cambiar el gobierno, sino el Estado. Pero como ningún artículo legal penaba de modo explícito tal cosa, la rebelión de Companys debía considerarse un acto "político y legítimo". La prensa de la Esquerra encontró "consistente y moderna" esta versión, digna de los hermanos Marx. En adelante, tratar de derribar el Estado Republicano debía considerarse una especie de deporte. Toda la historia del proceso, de no estar envuelta en la tragedia (el golpe de Companys provocó más de cien muertes en Cataluña) podría dar lugar a un espléndido relato humorístico. Este comportamiento absolutamente falto de responsabilidad política e histórica no mermó la renaciente popularidad de Companys. Sus partidarios proclamaban a voz en cuello: "Companys, el presidente de la Generalitat es el primer luchador de Cataluña" "En el banquillo de los acusados, siete hombres de Cataluña. Y en torno al estrado y al banquillo, y fuera, el pueblo"; "Companys y Cataluña. Gómez Hidalgo ha establecido la magnífica ecuación. Companys y Cataluña se encontraron juntos el 6 de octubre. Y no se separarán más" "Companys es Cataluña. Cataluña es Companys" Y así incansablemente en titulares de prensa, folletos de propaganda, octavillas. La prensa de izquierdas en toda España presentaba a los héroes del 6 de octubre como personajes simpáticos, afectuosos, excelentes personas víctimas de unas desdichadas circunstancias en cuyo detalles, lógicamente, no entraban. Por su parte, Companys sabía animar la función: "El veredicto que nos importa es el que pronuncie en su conciencia íntima el pueblo. Ya que nuestros defensores han hablado del juicio de la Historia, declaramos que esperamos tranquilos su veredicto definitivo, con orgullo en el corazón y conciencia limpia". El pueblo había pronunciado su fallo al desoír los llamamientos de Companys aquel 6 de octubre, pero él y la Esquerra no lo tuvieron por inapelable. Creían que una buena campaña de propaganda puede cegar las evidencias más crudas, y los hechos parecen haberles dado la razón. ¿Puede, realmente, tener ese efecto una campaña así? Sí, desde luego, pero con una condición: que no sea contrarrestada mediante una tenaz e insistente contracampaña. Rebatir falsedades tan groseras no es empeño agradable, obliga a entrar a veces en el terreno del disparate y a emplear tiempo en explicar lo que debiera ser obvio. Sin embargo no queda otro remedio, porque los falsos mitos tienen un efecto desastroso. Todavía hoy políticos e historiadores nacionalistas cultivan insistentemente la falsificación de la historia y fomentan el culto al golpismo y a personajes poco recomendables. No es sano que en Cataluña se tenga por héroe a Companys y no a Pla, o que en las Vascongadas ocurra lo mismo con Arana y no con Unamuno. Tales cosas indican cierto grado de insania colectiva, y conviene rebajarlo en lo posible. http://www.libertaddigital.com/./opiniones/opi_desa_20824.html |
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EL PARTIDO DE LA CAL VIVA RINDE HOMENAJE AL GOLPISTA PISTOLERO. ...
http://foros.hispavista.com/myspol/1360/ Un Gobierno español de dudosa legitimidad, perteneciente a un partido político condenado en sentencia firme por crímenes de Estado, y robo y expolio de la Hacienda Pública, y con antecedentes históricos de golpista, acude al Castillo de Monjüic a rendir homenaje al mayor de los golpistas de la Historia reciente española: Al «pistoletero COMPANYS», cuyas acciones y omisiones voluntarias e intencionadas, costarian la vida a miles de catalanes y no catalanes inocentes, como los que yacen enterrados bajo el suelo del castillo en el que se ha rendido homenaje a tan despreciable personaje por este gobierno indigno. ¡El partido de la cal viva rinde homenaje al golpista pistolero! Simultáneamente, este Gobierno de dudosa legitimidad y de probada indignidad, adopta las medidas ilegales-inmorales necesarias para purgar la Judicatura de jueces y magistrados no afines, para de nuevo modificar el rastro de la Historia y lavar la cara, no sólo al «pistoletero COMPANYS» sino también la de «los 12 años de la cal viva y expolio» del anterior Gobierno socialista, entre otras cosas. Indignantes días. __________________________________________________ _______________________ LA FARSA DE MONTJUIC EDITORIAL El mejor homenaje que podemos hacer a nuestra Historia es no volver a repetirla. Jamás Cuando se juntan la ignorancia, la ruindad y el oportunismo político, pasa lo que pasó ayer en Barcelona. El presidente de la Generalidad, Pasqual Maragall, y sus socios de gobierno en la autonomía, celebraron, con motivo del 64 aniversario del fusilamiento de Lluis Companys, una farsa inexplicable, sectaria y que destilaba rencor por todos los costados. No faltó de nada, ni siquiera una solitaria bandera tricolor ondeando al viento que, dada la presencia en el acto de la vicepresidenta Fernández de la Vega, hace plantearse seriamente hasta que punto el nuevo Gobierno, el del 14-M, está comprometido con la Constitución y el régimen democrático -que a todos da cobijo- desde hace un cuarto de siglo. Lluis Companys es uno de los personajes históricos del siglo XX español que más tinta ha hecho correr. Y no precisamente para bien. Fue presidente de la Generalidad en los años treinta y protagonizó algunos de los episodios más bochornosos de la Segunda República y la Guerra Civil. En octubre de 1934, hace pocos días se ha cumplido el septuagésimo aniversario, organizó desde el Gobierno autónomo catalán un golpe de estado con el que pretendía contribuir a derribar al gabinete de centro derecha que el año anterior había ganado las elecciones por amplia mayoría. La operación de Companys, coordinada con la que los socialistas del PSOE tramaban en el resto de España, consistió en hacerse por la fuerza con Barcelona, proclamar el Estat Catalá y poner a la Nación en jaque y al servicio de su propia ambición de político mediocre. Para la maniobra golpista, al margen de la Ley y vulnerando la Constitución del 31, no escatimó en medios. Armó una milicia compuesta por jóvenes militantes de la Esquerra, los célebres escamots, y convocó una huelga general en toda Cataluña. La intentona, sin embargo, le salió mal. Los catalanes mantuvieron su lealtad a la República y tanto el golpe como su inspirador quedaron sumidos en el descrédito más absoluto. Dos años después, ya en plena contienda fratricida que enfrentó a catalanes con catalanes, Companys volvió a tentar a la fortuna –desde la misma magistratura- entregando el poder a los comunistas teledirigidos por Stalin desde Moscú. Este segundo saqueo, del Estado y de la propia Cataluña, le llevó directamente al exilio. En Francia fue apresado por los alemanes y entregado a la España franquista donde, en 1940, fue condenado a muerte. Estos son los credenciales del presunto héroe de la democracia que la plana mayor del Gobierno catalán y la vicepresidenta del Ejecutivo nacional homenajearon ayer. Un individuo siniestro, exaltado y que no dudó en traicionar por dos veces la causa de la República, se ha convertido en modelo a seguir y paradigma del buen catalán amante de la libertad. Bárbara ironía. Todos los mitos y patrañas del paleoprogresismo nacionalista se dieron cita ayer en la parodia barcelonesa. Fernández de la Vega incluso llegó a asegurar que para el Gobierno es prioritario revisar todos los juicios del franquismo para proceder a su anulación. Flaco consuelo para los que murieron en aquella España destrozada y macabro modo de desenterrar una época de nuestra Historia, acaso la peor, sobre cuyas cenizas se levanta la España libre y próspera de la que disfrutamos hoy en día. Porque, si se trata de reabrir viejas polémicas y exigir reparaciones ha de hacerse de las dos partes que desangraron la Nación en aquellos tres años de infamia, asesinato y vergüenza. Tan víctimas fueron, por ejemplo, las que yacen en las fosas comunes de Paracuellos del Jarama como las que hay enterradas en la colina de Montjuic. Tan verdugos fueron los soldados franquistas que apretaron el gatillo en el fusilamiento de Companys, como las milicias del Frente Popular que conducían al alba una saca de presos camino del paredón. El mejor homenaje que podemos hacer a nuestra Historia es no volver a repetirla. Jamás. Lección tan elemental, al alcance de cualquier escolar de primaria, no parece que cale en la mente revanchista de algunos de nuestros más conspicuos políticos. Desde Esquerra Republicana se ha pedido que España pida perdón a Cataluña por la ejecución de Companys. Los comunistas de IU han hablado de un “intento de genocidio de la cultura y las instituciones catalanas” por el que, naturalmente, el Estado debe disculparse. Ni la Guerra Civil fue un conflicto entre España y Cataluña, ni se tiene noticia de genocidio alguno con una cultura y unas instituciones que son tan españolas como la lengua castellana o el Tribunal Constitucional. Si esta es la Segunda Transición que desde Moncloa venden a bombo y platillo no merece la pena ni tenerla en cuenta. Entre los pilares sobre los que se edificó la España democrática del 78 no se encuentra la venganza, ni el desquite, ni el rencor. http://www.libertaddigital.com/./opiniones/opi_desa_21029.html __________________________________________________ ______________________ ORGANIZACIONES MASÓNICAS SE UNEN A LA GENERALIDAD Y AL GOBIERNO DE ZP EN EL HOMENAJE A COMPANYS Antes de la entrega de flores de representantes de la Generalidad de Cataluña, el Supremo Consejo Masónico de España y la Gran Logia Simbólica Española han celebrado su propia ofrenda floral en la tumba de Lluís Companys en el cementerio de Montjuic. Homenajeaban a su "hermano en masonería" fusilado en 1940. Esta tarde, la vicepresidenta del Gobierno Fernández de la Vega acompaña a Maragall en el homenaje oficial. L D (EFE) Una decena de representantes de estas organizaciones masónicas han participado en la ofrenda después de que a primera hora de la mañana de este viernes depositaran flores los miembros del gobierno catalán, el presidente del Parlamento catalán, el alcalde y concejales del ayuntamiento de Barcelona y representantes de los partidos políticos catalanes. Asimismo, las entidades masónicas han recordado en un comunicado la influencia de la masonería en Companys, "presidente mártir del pueblo de Cataluña y de su Generalitat". El ejecutivo catalán ha asistido en pleno a la ofrenda, a excepción del conseller de Comercio, Consumo y Turismo, Pere Esteve, que ayer anunció a Pasqual Maragall su deseo de dejar el cargo por motivos de salud. Maragall, tras depositar una ofrenda floral ante la tumba de Companys, hizo una declaración a los periodistas en la que expresó su "gran emoción por poder venir aquí como presidente de la Generalitat y homenajear al presidente fusilado" hace hoy 64 años. El presidente catalán destacó que en el Fossar de la Pedrera se encuentran inscritos los nombres de los fusilados después de la Guerra Civil por el régimen franquista y que "algún día también figurarán escritos los nombres de los que murieron por los paseíllos republicanos incontrolados y que también están aquí". Sin embargo, Maragall matizó que esta iniciativa de inscribir los nombres que faltan se realizará "cuando pase el tiempo, porque estas cosas requieren tiempo y que los sentimientos se calmen". Por su parte, el consejero de Relaciones Institucionales, Joan Saura, se mostró confiado en que el Gobierno del Estado "iniciará hoy un proceso de anulación no sólo del falso juicio que permitió el fusilamiento de Companys, sino de las 50.000 personas que durante los diez años siguientes a la Guerra Civil fusiló la dictadura franquista". http://www.libertaddigital.com:83/php3/noticia.php3?fecha_edi_on=2004-10-15&num_edi_on=1449&cpn=1276235242&seccion=ESP_D __________________________________________________ __________________________ LA HISTORIA SECRETA DE LA MASONERÍA Por César Vidal Tras abordar en su libro “ LA MASONERÍA INVISIBLE “ temas tan espinosos como el de los orígenes de la masonería, la vinculación de ésta con grupos judíos o su incompatibilidad con el cristianismo, De la Cierva se adentra en aspectos como el contenido demoníaco de sus grados superiores, su cosmovisión neopagana o su infiltración -triste pero innegable- en el seno de la Iglesia católica. El análisis de todas estas cuestiones da lugar al análisis del papel histórico de la masonería en diferentes países. No hace falta decir que aunque los capítulos dedicados a Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia e Iberoamérica son excelentes, realmente los que provocan un efecto subyugante son los referidos a España. El papel de la masonería en la España del siglo XIX, en la Restauración, en la Dictadura de Primo de Rivera y, muy especialmente, durante la Segunda República queda ampliamente establecido con una clara profusión de datos mostrando hasta qué punto su intervención en la historia española ha sido profundamente corrosiva contribuyendo, entre otros dramas, al anticlericalismo sectario del período republicano, a los intentos anticonstitucionales de acabar con el sistema desde la izquierda y a la siembra de odios que, entre otros frutos, cosechó las matanzas perpetradas durante la guerra civil. Esta parte del libro concluye con dos apartados especialmente interesantes, el relativo a las vinculaciones entre la masonería y las internacionales socialistas y el que describe algunos crímenes masónicos como los cometidos por Jack el Destripador, el intento de regicidio de 1906 o el asesinato de Calvo Sotelo en 1936, uno de los crímenes masónicos mejor documentados de la Historia. El último capítulo está dedicado a la relación de la masonería con algunos movimientos como la New Age, el Fabianismo, la Trilateral o el Club Bilderberg. Sin duda, se trata de la parte del libro donde el autor ha recurrido más al intento de atar cabos que al análisis de documentación pero, con todo, sus intuiciones y comentarios tienen considerables visos de verosimilitud apoyados en otros procedentes de estudiosos como Carrol Quigley o de Gary Allen. El epílogo del libro dedicado a Felipe González y a la masonería invisible es un magnífico corolario para una obra que sorprenderá, irritará, conmoverá e inquietará a muchos. Mejor. Lo que resulta seguro es que no se puede permanecer indiferente frente a ella siquiera porque constituye un aporte al que habrá que recurrir obligatoriamente en el futuro a la hora de analizar la masonería y su influencia pasada y presente. Ricardo de la Cierva, "La masonería invisible". Una investigación en Internet sobre la masonería moderna, Madrid, Fénix, 679 páginas. http://www.libertaddigital.com :83/ilustracion_liberal/articulo.php/276 __________________________________________________ ________________________ - ... EL VERDADERO ROSTRO DE COMPANYS ... - - César Vidal Esta semana, el gobierno presidido por el señor Rodríguez Zapatero decidió sumarse a las iniciativas del tripartito nacional-socialista catalán destinadas a rehabilitar de manera pública y oficial la figura de Companys. El gesto –que parece desandar la política de reconciliación que caracterizó la Transición– resulta aún más controvertido si se tiene en cuenta la trayectoria específica del personaje. Lluis Companys nació en el seno de una familia acomodada en Tarrós, en la comarca de Urgell, en 1883. Cuando se trasladó a estudiar derecho a Barcelona, se convirtió con menos de dieciocho años en uno de los fundadores de la Asociación escolar republicana. En buena medida, puede decirse que comenzaba a transitar entonces un camino que ya no abandonaría durante el resto de su vida, un camino que pasaba por el nacionalismo catalán pero, de manera muy acentuada, por la lucha anti-sistema. Redactor en jefe de «La Barricada», un semanario que dependía del Bloque autonomista catalán, al año siguiente sufrió una dura derrota en las elecciones municipales que le llevó a radicalizar sus posiciones. En abril de 1917, se convirtió en uno de los fundadores del Partido republicano catalán y se sumó de manera nada oculta a la labor de acabar con la monarquía parlamentaria. No mucho después, Companys entró en uno de los recovecos de su carrera que suelen pasar por alto sus partidarios y que ilustra más claramente su carácter moral. Nos referimos al momento en que decidió asumir la defensa de terroristas de signo anarquista que, desde 1919, habían precipitado a Cataluña en lo que se denominaron los «años del pistolerismo». Para muchos, Companys simplemente colaboraba con las fuerzas políticas anticonstitucionales de mayor peso –y violencia–. No obstante, junto con esta razón nada descartable puede indicarse otra de no escasa importancia. Companys había sido iniciado en la masonería precisamente en una época en que la presencia de ésta en los partidos anti-sistema era muy considerable, pero, sobre todo, en que la relación era muy estrecha con el sector del anarquismo que propugnaba el atentado como vía política privilegiada. De hecho, anarquistas habían sido tanto Ferrer Guardia, responsable de las atrocidades de la Semana Trágica como Mateo Morral que había intentado asesinar a Alfonso XIII el día de su boda. No resulta pues nada extraño que Companys, además de intentar derribar la monarquía parlamentaria, estuviera ayudando a compañeros de la Logia. De hecho, en noviembre de 1920, fue detenido junto con otros anarquistas implicados en acciones violentas y recluido en el castillo de Mahón. Fue su elección como diputado de partido republicano catalán la que le libró justo al mes siguiente de la cárcel. Regresó a prisión por actividades subversivas en 1930, pero a esas alturas la conspiración contra el sistema parlamentario estaba muy avanzada. Aunque el alzamiento armado de los militares Galán y García Hernández fracasó, en abril de 1931 se proclamó la república. Fue éste un episodio idealizado por la propaganda aunque muy turbio en su desarrollo ya que se produjo tras unas elecciones municipales en que las candidaturas monárquicas obtuvieron casi cinco veces más concejales que las republicanas. El día 16 del citado mes, Companys proclamó la república desde el ayuntamiento de Barcelona. A partir de ese momento, su carrera –ya vinculada a la Esquerra republicana de Cataluña– resultó fulgurante. Diputado, miembro del comité ejecutivo de ERC, presidente del parlamento catalán o ministro de marina fueron algunos de los cargos que ocupó mientras erosionaba mortalmente al catalanismo de derechas. Al morir Francesc Maciá en 1933, Companys se vio catapultado a la presidencia de la Generalidad catalana precisamente en unos momentos en que el catalanismo era ya claramente de mayoría izquierdista e independentista. Fue entonces cuando se produjo un hecho que no comprendió –ni aceptó– ninguna de las fuerzas que durante décadas se había propuesto aniquilar la monarquía parlamentaria y luego caminar hacia sus distintas utopías a través de la república. Tras un gobierno republicano-socialista que duró dos años y que no resolvió ninguno de los problemas que acometió, aunque sí dividió dramáticamente a los españoles, las derechas ganaron las elecciones de 1933. La respuesta de nacionalistas e izquierdas –especialmente de PSOE y ERC– fue preparar un alzamiento armado que aniquilara al gobierno legítimo y les permitiera volver al poder mediante la violencia. Companys se sumó con entusiasmo al plan y, de hecho, tenía el propósito de aprovechar la sublevación armada dirigida por el PSOE para proclamar la independencia de Cataluña. En octubre de 1934, el PSOE se lanzó a la calle proclamando que había llegado el momento de implantar la dictadura del proletariado. Sin embargo, Companys, siguiendo los consejos de un enviado del republicano Manuel Azaña, limitó sus pretensiones a sumarse a la rebelión y a proclamar el Estado catalán dentro de la República federal española. Sería Madariaga el que afirmaría que con el alzamiento de 1934 las izquierdas habían perdido toda legitimidad para condenar la sublevación de julio de 1936. También perdieron aquel envite y Companys fue condenado a treinta años de reclusión por alzarse en armas contra el gobierno legítimo. Como en otras ocasiones anteriores, los cambios políticos permitieron a Companys eludir la acción de la justicia. En febrero de 1936, la victoria del Frente popular no sólo lo sacó de la cárcel, sino que le devolvió a la presidencia de la Generalidad. Cuando se produjo el alzamiento de julio de 1936, Companys supo trabar una alianza con la CNT que tuvo, entre otras consecuencias, el desencadenamiento del Terror roji-negro sobre Cataluña. Se trató de un Terror al que no fue ajeno –más bien entusiasta partícipe– su partido, la ERC. Desde mayo de 1937 –cuando el PCE decidió aniquilar a sus rivales en la España del Frente popular comenzando por el POUM– Companys se amoldó a la nueva hegemonía comunista, a la vez que estrechaba lazos con el gobierno vasco preparándose para la independencia posterior a la guerra. Sin embargo, la guerra no la ganaron las fuerzas del Frente Popular. En enero de 1939, mientras las tropas de Franco avanzaban por Cataluña, Companys huyó a Francia. Los vencedores lo buscaban por varios cargos entre los que se encontraban de manera fundamental los referidos a los fusilamientos, los saqueos, las torturas y las atrocidades cometidas en Cataluña mientras Companys era presidente. El dirigente de ERC pudo escapar hasta que el III Reich venció a Francia en el verano de 1940. Concedida la extradición por las fuerzas de ocupación alemanas, Companys fue entregado a las autoridades españolas y juzgado. Se le condenó a muerte siendo fusilado el 15 de octubre de 1940 en el castillo de Montjuic. El acto no pudo estar más cargado de simbolismo. En los fosos de aquel mismo lugar, más de mil doscientas personas habían sido fusiladas por el Frente Popular sin que Companys hiciera nada por impedirlo. César Vidal Escritor e historiador http://www.larazon.es/noticias/noti_col15502.htm |
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¿PEDIR PERDON POR COMPANYS?-> - [botifler1] 17 Oct 04
http://foros.hispavista.com/myspol/1367/ Los mismos errores José María Carrascal Si el gobierno Zapatero cree satisfacer a los independentistas con concesiones específicas, está pero que muy equivocado. Les abrirá el apetito. Los independentistas sólo se darán por satisfechos con la independencia, cosa además lógica. Acabamos de verlo a propósito de Lluís Companys. No les basta con que se anule su juicio. Quieren que el Gobierno español «pida perdón al pueblo catalán». La demanda es tan escandalosa que sólo la acomplejada cobardía que nos han metido en el alma impide que explotemos indignados. ¿Qué tiene que ver este Gobierno con el que condenó a Companys? ¿Es que en España no ha habido una transición democrática? ¿Es que Cataluña no ha recuperado un Estatuto que supera con mucho el de la República? ¿Por qué se pide al gobierno Zapatero y no se hizo al de Suárez, al de Felipe González, al de Aznar, por considerársele más débil o más próximo a sus tesis? Y además, ¿por quién iba a pedir perdón el actual Gobierno, por Companys o por los catalanes fusilados en Monjuïc mientras él presidía la Generalitat? Eso sin entrar en detalles de este caso particular. No fue sólo Madariaga quien consideró el alzamiento del 34 el primer acto de la guerra civil. He conocido a muchos exilados que compartían apesadumbrados tal opinión. > Companys traicionó no sólo a la República, sino también al Estado, al proclamar otro catalán. O sea que junto a su rehabilitación, habría que dejar claras sus responsabilidades históricas. Pero en España, hoy, la responsabilidad es una impertinencia, y la Historia, un tebeo. Así nos va. Nos hemos metido en una dinámica, no de enmendar errores, sino de volver a cometerlos. No de justicia, sino de revancha. > Todavía peor que olvidar el pasado es intentar rehacerlo. El pasado no puede rehacerse. Está hecho. Sólo puede asumirse y, a ser posible, aprender de él. Pero no es eso en lo que estamos. Estamos en abrir tumbas, en rescatar procesos, en reabrir heridas. En vez de en arreglar los problemas de hoy y de mañana, que es lo que la mayoría de la gente quiere. Pero no, no nos dejan. Durante un tiempo he pensado que se debía a la precariedad gubernamental. A que Zapatero depende de Maragall, y Maragall, de Carod-Rovira. De lo que resulta que quien manda en España es éste. Con ser malo, no es lo peor. > Lo peor es que durante su estancia en la oposición, los socialistas se dieron cuenta de que sólo podían con el PP uniéndose a los nacionalistas incluso de corte independentista y presentando al PP como el continuador del franquismo. Apoyados por los terroristas, les salió bien. Y ya en el Gobierno, no han resistido la tentación de continuar en la misma línea. > Sin darse cuenta de que la alianza con los independentistas conduce a su independencia, mientras descalificando al PP, descalifican el entero sistema democrático. Exactamente los mismos errores del PSOE durante la II República. |