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El "vasquismo" y el PSE
En los últimos tiempos estamos oyendo a Patxi López decir que el PSE se va a hacer más "vasquista". Que hay que "vasquizarse", que hay que demostrar el "vasquismo" del PSE. Para empezar, he de reconocer que puedo entender algo de lo que de positivo –como estrategia política- pueda haber en el mensaje que los socialistas lanzan cuando dicen que se van a hacer "vasquistas". Entiendo que persiguen la captación de un voto que, sin ser exactamente nacionalista, vota tradicionalmente a "los de aquí". Por eso los socialistas han decidido “vasquisizarse” como estrategia para resultar atractivos a este sector. Como estrategia política se entiende. Pero la pregunta es ¿qué hay de verdad tras ello? ¿a qué realidad ideológica responde? ¿qué proyecto para la sociedad vasca se apoya en esa estrategia? Para empezar, es necesario un somero análisis del votante que quieren captar. El votante no nacionalista que haya votado al PNV no es un votante con perfil socialista. Al contrario, es una persona en la que cabe suponer un cierto conservadurismo, una aspiración a la permanencia, gente "de orden", personas a las que asusta más que complace lo impredecible, a quienes el cambio brusco produce vértigo. Es un votante que está asustado por la deriva etnicista del nacionalismo gobernante y por la conmoción social que supone el Plan Ibarretxe; y que puede estar dudando de "los de aquí de toda la vida" para ofrecerle la estabilidad que sobre todas las cosas desea. Luego habrá que considerar qué política real ofrece el PSE a ese votante. ¿Va a ser una réplica de la del PNV, pero sin etnicismo ni vértigos institucionales, como sería lógico si quiere sustituirle como opción en ese tipo de votante? No parece que van por ahí los tiros. Hemos oído a Miguel Buen declarar a Radio Euskadi que la opción preferida del PSE es un tripartito a la catalana, es decir con fuerzas "de izquierda" –en este país IU y Batasuna reconvertida-; fuerzas que a la fuerza –lo estamos viendo en Cataluña y en el Gobierno Central- van a radicalizar las propuestas socialistas. Entonces ¿qué se propone el PSE cuando anuncia que va a hacerse "vasquista" para captar el voto no nacionalista que va al PNV cuando previsiblemente no le va a ofrecer la acción política que demanda ese sector? En mi opinión está anunciando un indigno camuflaje, una operación a base de maquillaje para conseguir por la estética: la txapela y la txalaparta, lo que no va a conseguir por la ética: su progama político para un proyecto social definido. Y tendremos que analizar también por qué lo hace. Por qué el socialismo vasco no se fía de la fuerza de su programa político y de su proyecto social para atraer al ciudadano vasco sin necesidad de maquillajes. Para mí la respuesta está en la crisis de todo el socialismo europeo que cristaliza hace 30 años con el fracaso de los regímenes socialistas, la caída de la URSS, y el fin del muro de Berlín. El socialismo como ideología ha fracasado en Europa, y la conducta en el gobierno de los distintos partidos socialistas ha de regirse por principio neoliberales por pura necesidad, porque la sociedad internacional y la globalización, dentro de los espacios civilizados, no tiene espacio para otras políticas. Es decir, porque a nivel ideológico y conceptual los socialistas tienen que reconocer que sus adversarios han ganado. Incluso la socialdemocracia, que no es más que un eufemismo de una variante del liberalismo con la que el socialismo intenta preservarse un hueco, tras un mero nombre –y con unas políticas liberales- está en crisis. El paradigma de la socialdemocracia, Alemania, se viene abajo en el escenario de la globalización; y Blair, en Inglaterra, lleva a cabo políticas absolutamente liberales. Al socialismo no le queda más que la alianza con fuerzas marginales, residuos del comunismo, fuerzas antisistema, como es el caso del socialismo español y, dentro de él, del socialismo vasco que proyecta su alianza con IU, Aralar, o Batasuna reconvertida. Eso a nivel interno; porque a nivel internacional, le queda la alianza con dictaduras socialistas residuales y con tiranos paternalistas de países en vías de desarrollo. Y me temo que no le queda más que el fracaso a medio plazo, porque esas alianzas le llevan a una política que en una economía globalizada va a producir en sus países paro, déficit, inflación, y aislamiento. Pues este es el panorama. Sin proyecto propio que ofrecer, el socialismo tiene que adoptar el propio de las fuerzas marginales y antisistema. Y con el Poder que conquistar, tiene que adoptar posturas estéticas que complazcan a un electorado y distraigan la atención de la falta de ética. La conquista del Poder como fin en sí mismo, porque no hay proyecto para el fin de servir a la sociedad, requiere de grandes dosis de estética y de oportunismo. Y por ahí, volvemos al "vasquismo" del PSE. Euskadi, tan imbuída del Mito, es particularmente propicia para conseguir por la estética lo que por la ética no se consigue. Entendible desde el oportunismo y desde la estética. Pero rechazable, en mi opinión, desde la ética y el proyecto político. Porque, vamos a ver, ¿qué es ser "vasquista"? Cuando toda Europa está decidida a regirse por el principio de subsidiariedad, es decir, por colocar los servicios en el nivel de la administración donde resulten más óptimos, puede ser dos cosas: --O "todo para aquí", yo gestiono todo el Poder, al precio de una ineficiencia y una carestía de los servicios, perjudicando a los ciudadanos y yendo contra la racionalidad europea; y al precio de crear desigualdades ante la Ley no solo entre los ciudadanos españoles sino entre los ciudadanos europeos. --O admitir el concepto etnicista de que lo vasco es algo que viene predefinido para los ciudadanos; que todos los ciudadanos "per se" no son vascos; que por ejemplo, el más del 50% que no tiene orígenes euskéricos, tiene que cambiar, disfrazarse, amoldarse... a un modelo preexistente para ser vascos. Es decir, halagar, fomentar, y complacer el mito nacionalista. Y desde luego, es una renuncia a ejercer la labor didáctica, civilizadora, que es el deber de toda organización social, incluidos los partidos políticos. Renunciar a explicar que la descentralización es buena no porque fortalece a los caudillos locales, sino porque sitúa los servicios en el nivel óptimo para el ciudadano; y que por tanto está sujeta a exigencias de calidad, no de acaparación de poder. Y renunciar a explicar que definir las características de una sociedad son una de las armas más poderosas de los ciudadanos; de todos y cada uno en particular. Que una sociedad se definirá según una media que incluya lo que cada ciudadano de esa sociedad es, libremente. Y que en esa media las características de cada ciudadano pesan igual que las del vecino; que todos son iguales en peso y en importancia. Que nadie tiene que cambiar ni disfrazarse de nada para formar parte de la media. Y que por muy alejado que se esté de la media, se participa en ella con los mismos derechos que los que se agrupan en torno a ella. Que eso es la PLURALIDAD de una sociedad, y que de ahí viene la exigencia de TOLERANCIA, para no negarle a nadie su participación en la definición de la sociedad. Es particularmente significativo que una iniciativa política, el socialismo, que pretende señeramente la Pluralidad y la Tolerancia en su definición, renuncie a ellas proponiendo hacerse "vasquista" en un afán estético, oportunista, y electoralista para hacerse con el Poder. Son dos actitudes totalmente incompatibles, excepto si se entiende que se producen en planos distintos; el "vasquismo" en el estético, que cobra valor porque el otro, el "ético" está vacío de contenido real; porque en el campo ético solo subsisten palabras excusa, que pueden ser impunemente traicionadas por la estética. Lo que no se entiende es que el socialismo no se de cuenta de que no hay nada más reaccionario que ese oportunismo estético, esa falta de contenido ético, esa traición a los principios de la Civilización. Yo personalmente, me avergonzaría de proclamarme "vasquista". Yo soy vasca, así nací y así moriré. Y reclamo el derecho de que mi vasquidad, lo que yo soy, mi expresión libre en tanto que vasca, sea respetado e incluido en la media que define la vasquidad contemporánea. Exijo libertad, pluralidad, y tolerancia, reales. Reclamo mi vasquidad y reclamo la de cualquier otro. Denuncio como profundamente reaccionario el que nadie tenga que "vasquizarse", el que se considere conveniente uniformar a la gente. Y si me dicen que ser vasquista es en el plano ético procurar lo mejor para el entorno más cercano, más afectivo, y más propio, les negaré que para ello haga falta uniformarse, utilizar una herramienta especial; y menos en un contexto como la Unión Europea y la globalización. Pero se lo negaré también desde un punto de vista histórico. Lo que hoy nos parece más propiamente "vasco", es precisamente lo que instituyeron en su época vascos rompedores, que se negaron a seguir la inercia, y que innovaron y universalizaron lo propio. Así, si consideramos como propio de la vasquidad el espíritu empresarial, habrá que señalar que en su época inicial, en un contexto fuertemente rural, agrícola, y jerarquizado, pareció la más diabólica innovación y fuente de todos los males coetáneos. Incluso en el plano político, si constatamos cómo el nacionalismo ha llegado a ser para muchos ciudadanos "lo vasco", habrá que recordar que el nacionalismo en sus comienzos supuso una ruptura total con la tradición vasca que siempre había presumido de su españolidad; en la época, tanto los carlistas como los liberales proclamaban sus posturas en nombre de España. Y los regionalistas más acérrimos pretendían ser "los españoles originarios". Yo nunca seré "vasquista". Yo soy vasca, no tengo ninguna duda sobre ello. Nunca me disfrazaré de nada; ni engañaré a nadie sobre mi proyecto político que nace de mi vasquidad. Y si aspiro a honrar lo vasco que hay en mí, lo hago como lo han hecho todas las generaciones que me precedieron: universalizándolo, e innovando para progresar. Ya lo dice el Gernikako Arbola: "Eman ta zabalzazu, munduan fruitua..." "Da y extiende por el mundo tu fruto...". El "vasquismo" es un replegarse empobrecedor, para halagar los instintos más reaccionarios, propio de quien duda de su vasquidad, y de quien no se siente capaz de competir como vasco en los horizones más amplios y en los escenarios más universales. Es una confesión de impotencia. Es admitir que lo vasco y la vasquidad no son suficientemente fuertes y potentes para universalizarse. Y además es, como he expuesto –y siempre en mi opinión-, una operación de maquillaje estético, para una oportunista acaparación del Poder como fin en sí mismo, traicionando conceptos de la Civilización como Pluralidad, Tolerancia, Libertad, e Igualdad de los ciudadanos ante la Ley. Es, en suma, profundamente reaccionario. Concejal - 22-10-04 http://es.geocities.com/concjl/a/09.html http://es.geocities.com/concjl/ |
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Cuando alguien se identifica con un cargo público como el de Concejal, es un dato importante conocer cual es el partido por el que se presenta. Éste dato no figura en la web de referencia http://es.geocities.com/concjl/a/09.html ni tampoco una dirección de contacto, por lo que una exposición brillante como la que nos ocupa retrotraería a algunos a la fórmula académica de la lección magistral cuando no a la del despotismo ilustrado. - ... BITÁCORAS CERRADAS ... - Son bitácoras cerradas todas las que no tienen el consabido buzón de contacto con el lector. La falta de este requisito las convierte en páginas propagandísticas, autoidentificadas con la libertad pero que no participan de la correspondencia de ideas con sus lectores. Aún teniendo todo el derecho a hacerlo, el derecho a no comunicarse con nadie, creo que las buenas bitácoras no tienen “miedo a la libertad” y ofrecen a sus lectores la opción de expresarse, o al menos de dirigirse a autor de la página mediante una dirección de correo electrónico. Desde aquí proclamo el derecho de los lectores a escribir al autor, convirtiendo la comunicación en un acto recírpoco que evite o disminuya el riesgo de manipulación permitiendo el uso de la réplica tanto crítica como favorable, como método un de enriquecimiento intelectual y democrático. |
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Concejal es una concejal del PP por un municipio de Guipúzcoa Y la cosa está tan "democrática" por allí que prefiere no dar su nombre.
La dirección es de una página web en la que yo (Sursum corda! y de nuevo lo mismo porque vivo en el País Vasco, aunque no soy político) archivo algunos textos de amigos. Concejal y yo, junto con varios otros intervenimos en los foros del Diario Vasco. Por ejemplo, esta dirección: http://canales.diariovasco.com/interactivo/foros/list.php?f=260 La página sí tiene un correo de contacto, pero no está pensada como bitácora sino como archivo de artículos. Para la interactividad ya está el foro y si lo deseas, mi dirección de correo sursumcemail-pg@yahoo.es |