![]() |
|
|
#1
|
|||
|
|||
|
¿¿¿Por qué el odio de Castro a Castañeda el Canciller de México???
En la biografía del Che: Fidel, traidor.- La biografía del Che Guevara que escribió Jorge G. Castañeda aporta suficientes elementos para entender el odio de Fidel Castro contra el hoy canciller mexicano. Así, el hombre fuerte de Cuba ha trasladado a las relaciones diplomáticas entre dos Estados las pasiones personales de la política. El Castro de Castañeda es manipulador y oportunista. El libro La vida en rojo le dedica dos capítulos a la aventura del Che en Bolivia, donde fue capturado y asesinado en octubre de 1967. El trasfondo de ese episodio le permite a Castañeda hacer un dibujo atípico --crítico-- de Castro, despojándolo de la imagen mítica del líder endiosado y colocándolo en la tierra como un personaje perverso, manipulador y dispuesto a impedir popularidades diferentes a la suya. Pero Castañeda va más al fondo. La aventura de Bolivia le permitió a Castro deshacerse del Che, un espíritu rebelde que estaba criticando severamente la subordinación de Cuba a los dictados de la URSS. Y el Che estaba enterado de las jugadas secretas de Castro. Escribe Castañeda: "justo en el momento en que Fidel Castro trata de canjear su apoyo a la revolución continental por una coexistencia pacífica con Washington, en el instante preciso en que la nueva dirigencia soviética parece optar por reducir las anteriores tensiones con EU, el Che, en el contacto cubano-norteamericano de más alto nivel en varios años, se vanagloria del compromisos internacionalista de La Habana". La batalla del Che en Bolivia fue clave para definiciones de poder en Cuba. Castro estaba de acuerdo en la revolución continental, pero a su manera. "Una cosa era pertrechar a revolucionarios latinoamericanos; otra muy distinta era confrontar a la Unión Soviética. Para el Che ambas estaban emparejadas y simplemente no toleraba la ambivalencia implícita en los malabarismos de Fidel. Este de regocijaba en ellos, aquél los aborrecía", dice Castañeda en su libro. El Che quería organizar la guerrilla en Argentina, pero Castro no lo aprobaba. Y tampoco lo quería en La Habana. Se planeó Bolivia, pero cuenta Castañeda que Castro le escondió información al Che y lo dejó ir prácticamente a la muerte segura. Esta parte del libro fue la que desquició a Castro. Explica Castañeda que "Fidel y Piñeiro (el jefe Barbarroja del espionaje cubano) le ocultan al Che, hasta donde les resulta posible, la complejidad de los sentimientos y de las diversas posturas (de los bolivianos)". Para evitar que el Che vaya a Argentina, "se construye así una cadena de engaños, malentendidos, eufemismos y simulaciones que concluyen en una conclusión preliminar: iniciar la lucha armada en Bolivia contra viento y marea. Después convergerán en un desenlace trágico: el fracaso completo de la tentativa y la muerte atroz o heroica de todos los participantes directos". Castro le pidió al intelectual francés Regis Debray un reporte sobre Bolivia para ayudar al Che en el arranque de la guerrilla. Debray cumple la tarea y sugiere dónde comenzar la lucha. "Pero, según recuerda hoy Debray, el Che jamás recibió el estudio que remitió a Barbarroja y por tanto no asimiló del todo la enorme diferencia que imperaba en la zona de Beni (sugerida por Debray) y el sureste (donde comenzó el Che)". Un compañero de Guevara dijo: "Al Che lo engañaron". Barbarroja no envío avanzada a Bolivia, El Che fue a ciegas. El Che se quedó aislado. En la reunión de la Organización Latinoamericana de Solidaridad en La Habana el 15 de octubre de 1967, cuenta Castañeda, Fidel ignoró a situación del Che y evitó la solidaridad que le hubiera salvado la vida. En su libro, Castañeda maneja dos interpretaciones sobre la muerte del Che: "una descansa en la hipotética decisión del gobierno de Cuba de apoyar inicialmente al Che con medios limitados para sacrificarlo después; la otra presupone buena voluntad de la isla junto con una enorme impericia que condujo al fracaso". En la primera hipótesis, Castañeda maneja información sobre la subordinación creciente de Castro a Moscú. Ahí se incluía el Che porque la guerrilla en Bolivia había provocado irritación en Washington y reclamos a la URSS. De acuerdo con un testimonios recogido por Castañeda, Kosigin, alto dirigente de Moscú, le advirtió a Castro: "o cesa la ayuda cubana a las guerrillas en AL o cesa la ayuda soviética a Cuba". Cuando le preguntaron sobre el rescate del Che, Castro respondió que las posibilidades eran nulas. Sin embargo, escribe Castañeda, "¡cuantos comandos cubanos no hubieran entregado con gusto la vida para salvar al comandante Ernesto Guevara!" Las conclusiones de Castañeda de este episodio irritaron a Castro porque dibujan el lado perverso del poder: "Fidel poseía varios motivos adicionales para descartar esta eventualidad (el rescate). El dilema de fondo ya no yacía en el fracaso sino en el éxito: ¿qué hacer con el Che si se le rescataba de un nuevo lance?". "A Fidel se le presentaría nuevamente un conflicto desgarrador: diseñar una alternativa entre la muerte y la rendición/residencia/resignación en Cuba de su compañero de armas" "De haberse contemplado con seriedad la opción de un salvamento", agrega Castañeda, "es probable que Fidel Castro hubiera resuelto que un Che mártir en Bolivia servía más a la revolución que un Che vivo, abatido y melancólico en La Habana. Uno permitía crear un mito, avalar decisiones cada día más engorrosas, construir un martirio emblemático que la revolución requería para colocarlo en el panteón de los héroes, al lado de Camilo Cienfuegos y Frank País". "Pensar que Fidel Castro no era capaz de un cálculo de tal frialdad y cinismo es desconocer los métodos que le han asegurado (a Castro) su permanencia en el poder casi 40 años". "Fidel no mandó al Che a morir a Bolivia; tampoco lo traicionó o lo sacrificó; sencillamente permitió que la historia corriera su curso, con plena conciencia del destino al que conducía. No hizo; dejó hacer". Al final, Castañeda recupera testimonios de Carlos Franqui de un Castro "francamente eufórico" por el sacrificio del Che. Sin Cienfuegos, País y Guevara, Castro quedó como el único jefe revolucionario. |